Mostrando las entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de agosto de 2010

Libros por todos lados

Cuando era pequeño, mi papá me reclamaba que leía muy poco. Lo decía porque la principal parte de mi dieta literaria consistía en comics que compraba de segunda mano en el mercado y releía mil veces. Mi consumo de comics no ha hecho sino incrementarse con el paso del tiempo, aunque mi dieta incluye también libros sin ilustraciones. Ahora papá reclama que tenemos libros por todos lados.

En mi velador hay una pila de cuatro libros, de los cuales sólo estoy leyendo uno: Grave Peril de Jim Butcher, tercera novela de la serie The Dresden Files. Los otros tres son el volumen que recopila todo Azumanga Daioh (uno de los manga más divertido que haya leído), y las primeras dos novelas de The Dresden Files. En el escritorio hay dos libros abandonados a los que de vez en cuando les doy una hojeada, pero no me animo a seguir leyéndolos. En la sala/estudio tengo High Fidelity, y el MechWarrior: Technology of Destruction (me gustan los robots gigantes), que circulan por los varios muebles, repisas y alrededores. Hasta hace una semana también estaba por ahí Neuromancer, pero la reubiqué a un rincón del estante del segundo piso junto a una docena de otras novelas y varios tomos de una enciclopedia que por ahora están uno sobre otro mientras reorganizo el estante para darles un espacio. Todo eso sin contar los comics y revistas que habitualmente pueblan los muebles del estudio, los libros de Dungeons & Dragons que a veces terminan al lado de la PC, las cajas con los libros de cocina de mamá, la media docena de libros de política en el escritorio de papá (yo no los puse ahí), y el más de medio centenar de libros apilados en la habitación de papá (esos sí los puse yo, pero porque él mismo lo pidió). Así que… sí, creo que tenemos libros por todos lados.

Por otro lado, estaba pensando en comprar un Kindle para reducir un poco la saturación en los estantes, pero eso puede tomar un tiempo. Mientras tanto, y para no perder la costumbre de apilar libros, ya he comprado algunos en formato Kindle para leerlos en la versión para PC.

Eventualmente llegaré al punto en que logre ordenar todos los libros de la casa en varios estantes… o los libros tomarán el control total y tendré que pedirles permiso para poder pasar. Hasta entonces, sigo disfrutando el poder tener libros al alcance de la mano casi todo el tiempo.

'Nuff said.

martes, 24 de marzo de 2009

#65

Pasar tiempo con la unidad madre (es decir, con mi vieja) es bastante más entretenido de lo que cualquiera pensaría. Una de las razones para eso es que ella también es geek y le gustan muchas de las cosas que me gustan a mí, incluyendo la ciencia ficción, libros (sobre todo los de ficción histórica), mitología, extraterrestres y cosas sobrenaturales. De tal palo tal astilla, como dicen, pues tanto la unidad madre como la unidad padre son geeks de otra época. En el caso de papá sus inclinaciones van más bien por el lado científico, la política y la filosofía, aunque últimamente ha venido demostrando un creciente interés en los programas acerca de fenómenos paranormales, supongo que por influencia de mamá. Sea como sea, ayer pasé casi todo el día con la unidad madre (lo cual explica porqué no escribí nada aquí y ahora tenga que escribir el doble, además de hacer el mixtape de la semana para mi otro blog), y realmente lo pasé bien.

Cambiando de tema, las baterías de mi teclado inalámbrico finalmente murieron el día de hoy, hace alrededor de media hora para ser específicos, después de más de dos años de servicio. En contraste, las baterías del mouse tienen que ser reemplazadas cada quince días de uso. Eso convierte al cargador de baterías y los cuatro pares de baterías recargables en una de las mejores inversiones que he hecho hasta ahora. Hablando de cosas relacionadas a Alexiel, hoy día le di una revisión general porque el fin de semana se apagó sin previo aviso un par de veces, y recién después de desarmarla, limpiarla por dentro y por fuera y volverla a armar, me di cuenta de que si bien he reemplazado la fuente de poder por una nueva y más poderosa, el cable de alimentación (el que se conecta al tomacorriente) seguía siendo el mismo de hace dos fuentes, es decir tenía más de cuatro años de servicio inmisericorde, lo cual lo convertía en un nuevo sospechoso de los inexplicables desmayos de Alexiel. Abrí uno de los cajones de piezas extra y encontré tres cables de alimentación, dos nuevos y uno usado, así que tomé uno de los cables nuevos, lo instalé y Alexiel no se ha desmayado en las últimas cuatro horas. Espero que eso haya solucionado definitivamente el problema, pero no puedo alejar de mi mente la idea de que pueda ser un problema de la motherboard, lo cual complicaría la situación ya que si la reemplazo tendría que ser por una mejor con potencial para más cosas (de preferencia una con más conectores SATA y más puertos PCI express para una futura Alexiel con dos tarjetas de video), y no puedo costear una nueva motherboard hasta que vuelva a tener un trabajo estable y haya cobrado al menos dos sueldos. De todas formas es una buena excusa para chequear las páginas de mis tiendas favoritas, así como para dar una vuelta por Wilson el viernes por la mañana antes de volver a casa después de haber dormido un poco tras celebrar el concierto de Iron Maiden con los amigos en un bar.

jueves, 12 de marzo de 2009

#54

Nota: Este es un posteo de al menos setecientas cincuenta palabras --doscientas cincuenta por cada día que no postee nada, y las doscientas cincuenta de hoy. Eso sin contar esta nota.

Y bueno, hay una explicación para la ausencia de posteos los últimos dos días. He estado traduciendo. Normalmente eso no sería razón suficiente para dejar de escribir o hacer otras cosas, pero el problema surgió cuando quemé la energía que ya no tenía y terminé traduciendo a menos de la mitad de mi velocidad normal.

El problema comenzó realmente el lunes por la tarde, cuando la salida al cine que habíamos planeado para el martes se complicó porque a la mamá de Fani le dio pataleta. No es que se enfermara de algo, sino que le dio uno de esos ataques de cerrazón mental que algunas veces le da a las madres, sobre todo cuando han pasado años mal acostumbradas a que se haga su voluntad y a decir cualquier cosa sin que nadie les de la contra. Yo había pensado traducir unas cuatro horas y luego irme a dormir un poco temprano para no estar cansado el martes y poder hacer unas compras antes de ir al cine y en general pasar un día juntos de un lado para otro. Mientras tratábamos de encontrar una solución por teléfono, se fue la luz, así que no pude hacer nada más por un par de horas, y el cronograma de la traducción empezó a postergarse y mutar. Cuando volvió la luz me encontré con Fani para poder establecer una estrategia que nos permitiese superar la pataleta maternal. Después de un par de horas volví al estudio con la idea de avanzar unas cuatro páginas para empezar a traducir en serio al volver a casa el martes, una sesión maratónica frente al teclado hasta terminar la traducción el miércoles por la tarde y luego tener libre el jueves para los planes que ya habíamos hecho.

El martes por la mañana salí de casa más temprano que de costumbre, para poder hablar un poco con la suegra antes de salir. La charla matutina con la mamá de Fani no resultó nada productiva, sobre todo porque la futura suegra se puso en un estado mental de "barrera infranqueable", aunque realmente sonaba tan coherente como los discursos comunistoides que sueltan dos frases, luego llegan a una conclusión que en realidad no tiene nada que ver con lo que se dijo antes (en el mejor de los casos está relacionada tangencialmente con algo que duras apenas fue mencionado tangencialmente en la primera frase), luego empieza a contradecirse sin darse cuenta, y al final espera que le den la razón sólo porque es la mamá. Ni siquiera a mi madre le doy la razón cuando no la tiene. Desafortunadamente, aunque siempre se puede dialogar, no hay forma de razonar con una persona que sólo quiere que de le den la razón. Sin embargo, por alguna razón que no acabaré de entender, lo intenté durante casi una hora, antes de recurrir al viejo truco de hacerle creer que estaba en lo correcto. Finalmente pudimos salir tres horas después de lo planeado, almorzamos tarde, no alcanzamos la peli pero vimos otra que resultó bastante divertida, y en la noche regresé al estudio después de dejar a Fani en su casa sana y salva. Encendí a Alexiel y empecé a traducir, manteniéndome despierto gracias al café hasta que la cabeza me empezó a doler y los ojos me ardían demasiado. Había traducido alrededor de una página por hora, muy por debajo de mi velocidad promedio.

Había quemado demasiada energía tratando de razonar con mi suegra y luego quemé el resto en traducir al volver del cine, y luego quemé la energía que ya no tenía. Al despertar decidí establecer un nuevo cronograma, ahora más razonable, aunque ya no me dejaría tiempo libre antes del viernes. Llamé a Fani por teléfono para cancelar los planes de los siguientes dos días (es decir ayer y hoy), le expliqué que era para poder terminar la traducción y seguir con vida, y lo entendió sin problemas. Afortunadamente la cerrazón mental no es genética.

Así pues, el martes no postee nada porque el día fue algo caótico, ayer miércoles dormí toda la mañana y traduje casi toda la tarde (con algunas pausas para comer, ir al baño, tomar café y recibir una inesperada pero siempre bien recibida visita de Fani que me ayudó a despejarme), y recién hoy me doy un tiempo para escribir antes de terminar de traducir la segunda mitad del último capítulo de la novela. En la noche a enviar la traducción terminada, dormir a pierna suelta y mañana a desconectarme por completo hasta la tarde y luego a esperar la paga.

martes, 3 de marzo de 2009

#47

Algunas veces las cosas no salen como uno quiere, lo cual es perfectamente normal según tengo entendido. Por lo tanto supongo que no hay nada de malo en que la historia que estaba escribiendo ayer haya terminado por convertirse en un enredo sin sentido. Tal vez si lo dejo olvidado por unos días pueda arreglarlo de alguna forma, o tal vez sea que la historia estaba condenada desde el principio. En fin.

Mientras trato de despejar la mente pensando en un riff nuevo que quiero probar esta noche después de cenar, me vienen imágenes de un futuro medianamente lejano en que tengo una casa propia de dos pisos, con un amplio jardín y un sótano. El sótano de esta casa de mi posible futuro sirve como sala de ensayos y estudio casero para algunas guitarras, un bajo y una batería. Obviamente es un futuro en el que gano lo suficiente como para comprar una casa así, mantener una familia y costear todos los gastos relacionados, incluyendo aislamiento acústico y aire acondicionado para el estudio (sobre todo para poder comprar no sólo los instrumentos sino los equipos necesarios, incluyendo amplificadores, micrófonos, mezcladoras, una computadora adicional y un servidor de archivos). En mi mente aparecen de pronto imágenes de dos adolescentes con guitarras eléctricas, sentados frente a una versión mayor de mí mismo con una guitarra eléctrica semi-hueca, canas en la barba y una melena más o menos domesticada, todos improvisando un blues mientras una hermosa mujer que ya pinta canas en las sienes nos observa desde un sofá.

sábado, 21 de febrero de 2009

#38

Realmente no tengo mucho de qué escribir hoy. Salvo el almuerzo con Fani y la familia, el día ha sido bastante aburrido, aunque eso va a cambiar dentro de un rato, cuando hable con papá para poner las cosas en orden. Es casi seguro que eso termine en una discusión, porque siempre es así cuando trato de hablar con él acerca de algo importante para mí. Espero que las cosas sean distintas esta vez, pero realmente no lo creo, y de alguna manera me da lo mismo porque ya estoy acostumbrado a discutir con él. Supongo que no sabe qué hacer conmigo porque soy distinto a mis hermanos. Como sea.

Me pasé la mañana revisando carpetas en busca de notas viejas que tuvieran algo que pudiera servir para completar la aventura de Dungeons & Dragons que estoy escribiendo (y que pensaba terminar el miércoles en la noche pero aún sigue inconclusa), y terminé encontrando material para escribir otras aventuras más adelante, pero nada que me sirviera para completar esta. Fue gracioso ver algunas de esas anotaciones después de tanto tiempo, pues inevitablemente traen recuerdos de la universidad, de faltar a clases, nuestras sesiones de juego en algún salón vacío y un par de sesiones al aire libre, con un puñado de personas paradas a nuestro alrededor haciendo preguntas. Buenos tiempos, ahora un poco lejanos, algunas veces realmente duros pero siempre llevaderos con buenos amigos alrededor. No puedo creer cómo ha pasado el tiempo. Definitivamente volvería a todo eso si hubiera alguna forma.

martes, 12 de febrero de 2008

Alexiel y Bethany

Hace más o menos un año le dije a mamá que le iba a dar una computadora. Lo hice por varias razones, entre ellas el hecho de que mamá depende de mí para buscar cualquier cosa que necesite buscar en Wikipedia o donde sea que quiera buscar. No me molesta para nada ayudar a mamá con su crucigrama o lo que necesite, pero sí me molesta que mamá tenga que depender de mí para eso y para enviar un e-mail a algún familiar o incluso para revisar el saldo de su cuenta bancaria. Mamá no toca a Alexiel porque yo establecí una regla bastante estricta cuando Alexiel llegó: nadie toca a Alexiel si yo no estoy ahí, a menos que sea alguien que sabe lo que hace. Como mamá apenas puede encenderla y apagarla, eso la descalificaba según lo estipulado en la regla. ¿No puedo enseñarle a mamá lo que necesita para poder usar a Alexiel? Claro que sí, pero prefiero no arriesgarme a que un día meta la pata. Para eso, mejor construir un sistema seguro que mamá pueda aprender a usar sin mayores riesgos. Por eso es que ahora tenemos en casa a Alexiel III y Bethany.
Mamá cumple 70 años en Julio de este año, y su experiencia con computadoras se limita a tener un hijo geek y haber leído parte de las guías que venían con El Comercio.
Mamá no necesita un disco duro de 400GB con 95Gb de rock n' roll, ni docenas de juegos, ni un procesador espectacular, ni una tarjeta de video poderosa, ni cantidades ingentes de memoria RAM para tener abiertas ocho pestañas en Firefox (con un número no determinado de agregados), BitTorrent (descargando cinco torrents a la vez), un servidor local de World of Warcraft, Winamp (con otro número incierto de agragados), Last.fm, y cinco ventanas de Messenger. Mamá no usa la mitad de esas cosas. Mamá necesita lo suficiente para tener abiertas dos a tres ventanas de Messenger (como máximo), una o dos ventanas de Word, posiblemente dos o tres pestañas en Firefox y tal vez Winamp o MediaPlayer, además de un antivirus y un par de antispyware / adware / malware. Por eso decidí construir una nueva computadora y llamarla Alexiel III, y convertir a Alexiel II en Bethany.
Los nombres cumplen la función básica de identificar las computadoras en la red que aún no he puesto en funcionamiento. Además, por razones que resultan extrañas a la mayoría, prefiero darle un nombre a las cosas que uso frecuentemente, como mi celular (Mephisto III), la impresora (Piotr) y el DataTraveler (Metatron II).

Bethany
Como dije antes, mamá es una señora mayor con conocimiento casi nulo de computadoras, aunque con muchas ganas de aprender y la sensatez necesaria como para darse cuenta que no podemos usar la misma computadora.
Como también dije antes, Bethany es más bien una conversión de Alexiel II, con un disco duro más pequeño. Citando a Jack el Destripador, vayamos por partes.
Bethany tiene un procesador Celeron D de 2.53GHz, 2Gb RAM, placa Foxconn con red, audio y video, tarjeta de video Xfx GeForce 5200, 80Gb de disco duro, lectora de CD, disquetera (nunca se sabe cuando se va a necesitar), case CyberTel Mercury, el viejo teclado Acer que usaba antes de comprar el inalámbrico que uso ahora, un nuevo mouse óptico Logitech y el monitor IBM 2238 de mi primera computadora.
El combo de procesador, placa, RAM, video y lectoras es el que yo mismo estuve usando hasta la semana pasada, así que sé funcionan sin ningún problema y que son suficientes para las necesidades de mamá.
El disco duro es un Seagate Barracuda de 80Gb clonado del que tengo instalado como unidad portátil. Está particionado en dos unidades: una para sistema y la otra para lo que se necesite.
El case es un CyberTel Mercury que he tenido desde hace poco más de cinco años y que tiene muy buena capacidad de expansión. Tiene 4 bahías de 5.25 y 7 de 3.5 (2 externas, 5 internas), además de espacio para colocarle hasta tres ventiladores de 8cm en la parte de atrás (actualmente tiene solo uno instalado, tal vez le ponga uno más si mamá me dice que calienta mucho). Si hubiera tenido una tobera hubiese sido perfecto, pero hace cinco años no se usaban.
El monitor es una reliquia. Es un IBM 2238 que he tenido desde diciembre de 1996, aunque la etiqueta en la parte de atrás indica julio de 1995 como fecha de fabricación. Vino con la primera computadora que tuve, una IBM Aptiva LP1 que cumplió su ciclo hace ya muchos años. Es CRT de 15", con una resolución máxima es de 800x600, el color se distorsiona de rato en rato y en general se calienta mucho, pero aún cumple su función. Más adelante compraré un monitor LCD para reemplazarlo.
El teclado es de 104 teclas, nada raro ahí… salvo el hecho de que está ligeramente oxidado por debajo y por alguna razón se siente un poco más suave que mi teclado inalámbrico. Iba a darle a mamá mi viejo mouse Logitech, pero finalmente me decidí por comprar uno nuevo que además de ser óptico tiene scroll y es más cómodo en términos generales. Me sentí tentado a comprar un nuevo set inalámbrico para mí y darle este a mamá, pero decidí que si ya tenía que aprender a usar la computadora, era mejor no darle la preocupación potencial de tener un par de baterías de reserva a la mano.
Bethany usa Windows XP, Winamp, Firefox (tengo que enseñarle a mamá que sólo use Internet Explorer como último recurso o si es que la página no se puede ver en Firefox ni en Opera), LiveMessenger y Microsoft Office como paquete básico, además de Webshots para los wallpapers y protector de pantalla. También tiene instalado RealPlayer, iTunes, Nero, GoogleEarth, Picasa2, Last.fm, Photoshop, Photopaint, Skype y otras cosas que yo uso. Después de todo es un clon de mi viejo disco duro. Para darle menos preocupaciones a mamá (y a mí mismo), Bethany usa AVG Antivirus y Antispyware (el demo, compraré la licencia cuando pueda), Spyware Terminator y Spybot Search & Destroy. Lo suficiente para que pueda navegar segura.
Voy a dejar que aprenda todo lo que pueda con las guías que tiene en el estante (salvo la parte de usar Internet Explorer), luego le enseñaré a navegar usando Firefox y algunas otras cosas. Más adelante le compraré un monitor LCD nuevo, quizás uno de esos LG widescreen que le gustaron la semana pasada.
Lo que más me entusiasma es que desde el principio ella misma mostró entusiasmo por aprender a usar la PC.

Alexiel III
Cuando decidí darle una PC a mamá, decidí también que le daría la mía y yo armaría una nueva para mí. Eso fue justo lo que hice hace dos semanas. El sábado por la tarde compré las partes y el mismo sábado en la noche empecé a construirla. El domingo por la tarde ya estaba funcionando, aunque faltaba afinarle algunos detalles.
Construirla fue un poco complicado, principalmente porque nunca lo había hecho y todo mi conocimiento era teórico. Es decir, había desarmado por completo a Alexiel II varias veces para poder limpiarla bien, además instalé el disco duro nuevo yo mismo (lo que me tomó casi cinco días por diversas razones) y soy lo suficientemente geek como para saber dónde conectar cada cosa… lo que no impidió que olvidase conectar los leds de encendido y del disco duro, y que luego olvidase conectar la salida frontal de audio. Detalles.
Behtany usa una placa Intel, procesador Core 2 Duo de 2.66GHz, 8Gb RAM, tarjeta de video PCI de 512Mb, disco duro de 400Gb, dos lectoras/quemadoras (una de CD y otra de DVD), teclado y mouse inalámbricos de Microsoft y unos parlantes 2.0 que vinieron con mi primera PC.
La placa es Intel DG33BU con red, audio y video, con cuatro conectores SATA un conector IDE (para las lectoras), ocho puertos USB activos en este momento (seis posteriores y dos frontales, le podría conectar cuatro más) y cuatro ranuras para ponerle hasta 8Gb de RAM (lástima que acá no traigan módulos de 2Gb).
El procesador es Intel Core 2 Duo E675 2.66GHz. La tarjeta de video es una Xfx GeForce 8500GT con 512Mb. Eso y los 4Gb de RAM le dan potencia más que suficiente para todas las cosas que hago con la PC.
El disco duro es el Samsung de 400Gb que usaba en Alexiel II, aunque he tenido que reinstalar todo desde cero, pero eso es lo de menos.
El case es un Micronics Titanium que bien podría ser una versión evolucionada del CyberTel Mercury, porque además de un notable parecido en la máscara, tiene 4 bahías de 5.25 y 7 de 3.5 (2 externas, 5 internas), aunque sólo le puedo poner dos ventiladores en la parte posterior, pero puedo usar ventiladores de 8cm o de 9cm (actualmente tiene uno de 8cm). También tiene un ventilador de 12cm al frente, y una tobera. De verdad parece que fuera una evolución del CyberTel Mercury. Mi única queja es que el rack de la bahía más alta de 5.25 (que tiene una máscara para cubrir la lectora) es un par de milímetros muy estrecho, de modo que la unidad no se puede poner desde adentro sin antes modificar ese rack con una lija y mucha paciencia.
El monitor es un ViewSonic VA730b, LCD de 17" que compré el año pasado. He estado pensando agregar un segundo monitor, sólo por el gusto de tener un sistema de dos monitores, pero aún está en veremos.
Estoy usando un set de teclado y mouse inalámbricos de Microsoft que compré para reducir el spaghetti en el escritorio y que funciona mejor de lo que esperaba, aunque el mouse consume rápido las baterías y el teclado se siente más duro que el teclado de Bethany, pero tal vez sea que necesita una buena limpieza. Mi única queja es que no tiene nada que indique que el CapsLock o el NumLock están activos y tengo que estar tanteando, pero por lo demás está muy bien.
Los parlantes son otros sobrevivientes de mi Aptiva LP1 de 1996. Originalmente eran del color beige claro del resto de la PC, pero ahora tienen más bien un color beige oscuro. El sonido se distorsiona por un instante cuando regulo el volumen, y el bass boost ya no funciona (supongo que algo se desconectó adentro en una de las muchas veces que se cayeron), además el izquierdo se escucha más bajo que el derecho, pero no me quejo. Han rendido al máximo durante casi doce años y ya les toca jubilarse, pero su reemplazo va a tardar al menos un par de semanas más.

Ahora sólo falta instalar la red local, pero aunque tengo ya todo lo necesario (router, switch, cables Cat5 con conectores RJ45, voluntad, gráficos y documentos de referencias, geek factor), sólo me falta el tiempo para probar la versión pequeña que va en mi sala y luego instalar la versión final que cubrirá mi sala en el tercer piso y el escritorio de mamá en el segundo piso. Quizás el próximo fin de semana.

'Nuff said.

sábado, 1 de diciembre de 2007

lunes, 19 de noviembre de 2007

Moving in

Y así pues, finalmente trajimos todo al segundo y tercer piso de la farmacia. Muchas cosas vinieron en cajas, otras en bolsas, otras en mochilas y una buena parte de la ropa vino en una bolsa enorme que denominamos la body bag.

We're all going home in a body bag
La compré en Lake Placid hace unos años, por dos razones: necesitaba una maleta más grande que la que tenía en ese momento y; el cierre de mi maleta decidió malograrse un día antes de emprender el viaje de regreso al Perú. Estaba buscando una mochila grande, y cuando le pregunté a la encargada de la tienda de equipo de montañismo, me trajo esta enorme bolsa negra con un cierre en un extremo. No tuve que pensarlo mucho, aunque Brilsy sí lo pensó varias veces por mí (y eso que ella no la iba a comprar), y me llevé la bolsa que la encargada dijo que se usaba para empacar mochilas completas y subirlas más fácilmente.
La llamamos body bag porque al verla vacía en el piso parecía una de las bolsas para cadáveres que se ven en la series policiales. No pensé que alguna vez vería esa maleta llena de tope a tope. No hasta el día de la mudanza. No hasta que pude moverla apenas un par de metros antes de pedir ayuda. No hasta que vi a los cargadores subiéndola entre dos por la escalera.

Caos nuclear
Y después de tener todo en la nueva casa apenas teníamos espacio para movernos, pero al menos ya estábamos todos bajo el mismo techo y ahora es sólo cuestión de acomodar las cosas lo mejor que se pueda. Claro que eso podría haberse hecho el jueves, pero por varias razones (mis viejos tenían que ir a hacerse unos exámenes, la empleada tenía actividad en el colegio de su hijo, mi hermano no levanta un dedo para ayudar aunque sí para estorbar y tomarse mi Pepsi), no pude avanzar mucho y me limité a desocupar algunas cajas, poner los libros en su sitio y tratar de ordenar la sala del tercer piso lo mejor posible.
A esta hora, casi la 1:15am del lunes 19 de noviembre, aún no terminamos de ordenar todo, y al parecer todavía hay trabajo para una semana cuando menos, pero ya no voy a poder hacer mucho porque mis vacaciones se terminaron ayer y esta tarde debo volver al trabajo.

Como tuve un pequeño problema para subir las fotos de la casa vacía que tomé con el celular, posteo primero las fotos del caos nuclear originado durante el primer día de mudanza.



'Nuff said.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Moving out

Esta semana me mudé a la casa de mi papá.
Mis viejos nunca han vivido juntos, al menos no en los 26 años que llevo en este mundo. No es que estén separados ni nada por el estilo, las cosas son un poco... extrañas.

Some background
Papá y mamá son farmacéuticos, y papá tenía una de las farmacias más conocidas de la ciudad, en el primer piso de un edificio de cinco pisos que ya debe tener alrededor de 40 años. Ser farmacéutico debería ser bastante menos sacrificado que ser médico, es decir, a menos que tengas la vocación. Papá y mamá tenían la vocación cuando ejercían, y en cierta forma aún la tienen ahora que están retirados. No digo "vocación de servicio", "vocación de ayudar" o algún otro cliché, y no lo hago simplemente porque no es algo que pueda definir fácilmente, igual que la vocación de los médicos y los sacerdotes es difícil de definir (y, en algunos casos, de entender). Para mamá, esa vocación incluía estar pendiente de los clientes regulares y atender a todos por igual. Para papá, esa vocación incluía despertar a mitad de la noche para atender una receta urgente aunque no estuviera de turno. Supongo que por eso mucha gente venía a ver a mis padres incluso antes de ir al médico.
Por esa misma vocación (y porque siempre ha sido un poco paranoico), papá vivió siempre en el segundo piso de la farmacia, mientras mamá vivía conmigo y mi abuela en la casa del abuelo, a unos 200 metros de distancia.
En el 2001, una lluvia torrencial se trajo abajo el techo de mi cuarto, de modo que tuve que mudarme al tercer piso de la farmacia, compartiendo piso con uno de mis hermanos. Mi abuela y mi mamá se mudaron a una casa más pequeña un par de años después, para poder demoler la casa del abuelo y construir algo que se pudiera alquilar.
Cuando mi abuela falleció, mudé algunas cosas a casa de mamá, pero seguía viviendo mayormente en la farmacia. En enero del 2005 me rompí el tobillo mientras aprendía a patinar en hielo en Michigan, así que al volver me quedé en casa de mamá, Ef y Micky ayudaron con el traslado e instalación de algunas cosas y me establecí en la "caja de fósforos".
Papá finalmente cerró la farmacia hace dos años porque estaba generando pérdidas que ya no podíamos afrontar a la espera de tiempos mejores. Fuimos víctimas no sólo de las cadenas de boticas, sino de las decisiones de un gobierno dictatorial que se preocupaba únicamente de lo que vino a llamarse "Sector A", sin ninguna consideración por la supervivencia de la clase media a la que sigo perteneciendo, ni por la masificación del otro extremo de la escala. Pero eso será tema de otra entrada.

Setting things up
Hace unas semanas estuve hablando con mis viejos acerca de la posibilidad de mudarnos a Lima. La cosa no es tan fácil como puede parecer, y la mayoría de complicaciones vienen de la propia familia. Como sea, seguí insistiendo en la idea de finalmente vivir juntos como una familia y reducir los gastos de luz y agua, así como obviar la necesidad de movilizarse de una casa a la otra para desayunar, lavar la ropa y vernos la cara. Decidimos entonces mudarnos al segundo y tercer piso de la farmacia, porque el primero está alquilado.
El sábado 10 de noviembre, los contratistas de Telefónica decidieron aparecer a las 3.30pm para hacer el traslado de mi teléfono y conexión de Internet a la nueva casa. A las 5.10pm habían terminado de instalar las nuevas conexiones.
El domingo por la tarde, Alexiel II ya estaba instalada en la mesa de la que había salido dos años atrás, y las cosas empezaban a amontonarse por todos lados. Todo estaba listo para la mudanza del lunes, que recién se pudo realizar el miércoles por razones diversas (el café estaba frío, los chanchos no vuelan a menos que tengan un hidroavión o estén en una portada de Pink Floyd, etc). Finalmente, el miércoles por la noche la casa estaba vacía, salvo por las repisas con los DVDs, que tendrán que esperar a que les encuentre un sitio en la nueva casa.
Tan pronto pueda, pondré fotos de la casa vacía.

'Nuff said.

sábado, 18 de agosto de 2007

The Aftermath

Han pasado ya alrededor de dos días y medio del terremoto, y si no había escrito al respecto antes fue porque estaba tratando de obtener noticias de todos los familiares que pudieran haber estado cerca de las zonas más afectadas. Gracias a todo lo sagrado que ninguno estaba siquiera cerca y todos están bien, aunque bastante asustados.

Los días previos
El martes por la noche había terminado de instalar la quemadora de DVD, el gamepad y el disco duro nuevo (Samsung, 400Gb, SATA), con lo que finalicé un proceso que me tomó aproximadamente cuatro días ya que era la primera vez que instalaba un disco duro desde cero, primera vez que clonaba un disco duro y primera vez que manejaba un disco SATA. Por esas razones olvidé comprar los cables necesarios (alimentación y datos) cuando compré la unidad, aunque sí compré una caja IDE-USB para las unidades IDE que fueron reemplazadas (sólo una caja, puedo montar la unidad que necesite, luego desmontarla si necesito la otra). Por cierto, antes de todo eso tuve que reinstalar mi Windows XP (edición Wilson, el original es demasiado caro para el bolsillo nacional) desde cero debido a un pequeño problema con el wuauclt.exe -el actualizador automático de Windows. Explico: hace más o menos diez meses compré un teclado y un mouse inalámbricos de Microsoft, y funcionaron a la perfección por un buen tiempo, hasta que repentinamente Windows dejó de reconocerlo e insistía en que faltaba el driver que nunca antes había requerido. En uno de los primeros intentos por solucionar el problema, activé el Windows AutoUpdater para buscar el bendito driver... lo que no produjo resultado alguno, fuera de saturar el procesador. Después de varios intentos finalmente decidí copiar toda la carpeta i386 del disco de instalación de XP (la que tiene todos los drivers), y siguiendo los consejos de Claus logré evitar la saturación de procesador, aunque el wuauclt.exe pasó a convertirse en "el error de los 10 minutos", ya que si traba de usar casi cualquier programa durante los 10 minutoes siguientes al activación del .exe, Alexiel simplemente se colgaba. Me acostumbré a eso, sin embargo, y la vida siguió su curso normal hasta que traté de instalar la quemadora de DVD. Cada vez que trataba de instalarla, el .exe se activaba para buscar el driver en internet, colapsaba a los 15 segundos y desestabilizaba todo el sistema. Intenté reparar la instalación, pero no sirvió. ¿Solución? Bomba nuclear: formatear el disco duro y reinstalar todo desde cero. ¿Por qué reintalar y después clonar hacia el disco duro nuevo y no instalar directamente en la nueva unidad? Porque olvidé comprar los cables. Debo mencionar que ninguna de las tiendas locales me inspira la confianza suficiente para comprar algo para Alexiel aquí en Huaral (lean aquí lo que pasó la última vez que llevé a Alexiel a un técnico local), de modo que debía volver a Wilson a comprar lo necesario. Pero siendo ya fin de semana eso tendría que esperar hasta el lunes. Además descubrí que necesitaba dos jumpers: uno para que el SATA funcione bien con mi placa y el otro para uno de los discos duros IDE que ahora iban a ser usados como unidades externas.
De modo pues que formateé el disco y al día siguiente reinstalé todo, con lo que desaparecieron todos los inconvenientes. Finalmente el martes por la tarde compré los cables, compré algunas películas y saqué los jumpers de la vieja IBM Aptiva que dejó de funcionar hace años y que conservo sólo por cariño.
El miércoles por la mañana Alexiel ya tenía su nuevo disco duro, la quemadora, el gamepad y las dos unidades IDE funcionaban a la perfección con la caja IDE-USB.
Habiendo terminado con todo eso, decidí descargar un par de albumes con el BitTorrent, colocar la nueva unidad extraible en la repisa sobre Alexiel y devolver a su lugar los libros que mamá había puesto en mi estante desde hacía como tres meses para mover el estante original, libros que no había devuelto a su lugar por pura flojera.

Shake your foundations
Estaba en una tienda comprando arroz, Coca-Cola y otras cosas con mamá cuando sentí que el piso empezaba a temblar, luego a remecerse y finalmente a sacudirse. Cuando las vitrinas empezaron a moverse, la gente empezó a gritar y huir. Es cierto, la gente no evacuó sino que huyó despavorida hacia la calle. Habían pasado menos de veinte segundos y yo seguía sin moverme para evitar que mamá huyera también, pues aunque no huye despavorida, se asusta bastante durante los sismos y su primera intención siempre es alcanzar la calle. Como si afuera realmente fuera más seguro en medio de una multitud al borde de convertirse en estampida, con vehículos estacionados al borde de la vereda restando espacio y una maraña de cables eléctricos que podían colapsar (sobre todo teniendo en cuenta que la luz parpadeó varias veces durante el primer sacudón). Cuando habían pasado ya más de cuarenta segundos, y había sentido claramente las dos sacudidas que luego describirían los periodistas y la gran mayoría de testigos preseciales, caminé hacia la salida con mi mamá. Las vitrinas a mi derecha seguían temblando, aunque el piso se sacudía cada vez menos y la genta ya había dejado de gritar. Alguien dijo que un poste se había caído, lo cual era poco probable pues la energía se hubiera cortado de inmediato y eso no pasó, así que debía haberse referido a los destellos que se vieron en el cielo durante el terremoto. Habían pasado los que probablemente serán los dos minutos más largos de mi vida entera, y la verdad es que hasta ese momento no estaba realmente asustado.
El primer susto vino cuando traté de llamar a papá y después de seis intentos aún no podía conectar la llamada y una docena de personas a mi alrededor tampoco podían contactar con sus casas. Mientras caminaba hacia la casa veía más y más personas tratando de usar sus celulares y agolpándose en los teléfonos públicos. Las comunicaciones fallaron en casi todo el país debido a la sobrecarga de millones de personas llamando al mismo tiempo.
El segundo susto vino cuando recordé el lugar en el que había puesto la nueva unidad extraible: la repisa veinte centímetros por encima del monitor. Temí que con la sacudida la unidad hubiese caido de la repisa, golpeado el monitor y hubiese terminado estrellándose contra los cables de alimentación produciendo un corto.
El tercer susto vino cuando recordé que los gatos estaban en el patio y las viejas puertas y ventanas que habíamos amontonado allí les podían haber caído encima.

Back home
Al llegar a casa encontré que el teléfono funcionaba bien y las líneas de tierra funcionaban casi sin dificultad, aunque era imposible usar los celulares. Papá estaba revisando las columnas, las ventanas y los muros. La unidad extraible estaba en su sitio, Alexiel estaba bien, la electricidad no había fallado y teníamos conexión a internet. Los gatos estaban escondidos debajo de una ventana vieja, completamente aterrados pero a salvo, y allí se quedaron hasta la mañana siguiente.
Empecé a buscar las noticias en todos lados. Mala idea, porque medio país estaba haciendo lo mismo, sin contar a los que están fuera del país y también pensaron lo mismo. Los servidores de algunos centros de noticias demoraban más de cinco minutos en cargar, otros no cargaban nunca y las primeras informaciones eran confusas. Después de una hora viendo los noticieros y buscando noticias en la web me sentí agradecido, ya que aquí no hubo daños, no se cortó el agua ni la electricidad, el serpentín de Pasamayo estuvo bloqueado pero había tránsito por la Variante, y las comunicaciones volvieron a la normalidad al día siguiente.

La mañana siguiente
La mañana del jueves trajo los primeros conteos de muertos y heridos, los primeros reportes oficiales y la confirmación de que ciudades enteras habían sido arrasadas casi por completo. Empezaron a aparecer las fotografías de las calles cubiertas de escombros, las casas derruidas y los cuerpos que asomaban bajo los escombros. Era como ver reportes de los combates en oriente medio, pero teniendo la certeza de que era el panorama al sur del país. Los medio estaban repletos de noticias y el conteo de muertos y heridos aumentaba practicamente cada hora.
Dos noticias eran particularmente aterradoras: Un iglesia se había derrumbado mientras aún se celebraba la misa, y; más de seiscientos presos habían fugado de una cárcel cuando los muros se vinieron abajo. Posiblemente no haya sobrevivientes en la iglesia derrumbada. Y los prófugos ya están sembrando el caos en la zona, con la ayuda de delincuentes locales y la desesperación de los damnificados. Imaginen Batman: No Man's Land, cuando el terremoto se trae abajo Arkham Assylum y los villanos escapan, pero aquí no hay superhéroes. Un pueblo en Huancavelica fue completamente arrasado cuando las réplicas de ayer derribaron lo poco que quedaba en pie.
Las réplicas aún se dejan sentir. La ayuda ya está llegando, desordenada al principio pero mejor coordinada a medida que avanza el tiempo.Una mujer dio a luz en una de las carpas de ayuda. Dos mujeres fueron rescatadas de los escombros de una iglesia.

Fire in the sky
La primera noticia que tuve de los destellos en el cielo fueron a través del RSS de la BBC. Un corresponsal usó la frase "the sky lit up", aunque desafortunadamente no he podido ubicar ese reporte después. Cuando empezaron a aparecer los videos en la página de El Comercio, se pueden ver claramente los destellos. A eso debe haberse referido el que dijo que se había caído un poste en Huaral.
Entre las posibles causas se menciona un onda electromagnética de baja frecuencia, lo cual explicaría en parte el colapso de las comunicaciones.

Más información en los siguientes links:

domingo, 29 de abril de 2007

Around the Galaxie

Ayer por la tarde, mientras estaba en la cola para subir al bus y volver a casa, me topé de pronto con una imagen que no había visto en mucho, mucho tiempo. ¿Cuántos años habían pasado desde la última vez que lo vi? ¿Ocho? Tal vez algo menos, quizás fueran sólo cinco o seis años desde la última vez, pero conservo con más cariño los recuerdos más antiguos con ese Ford Galaxie de 1966.
Papá, mamá y yo fuimos a la misma playa durante años en ese auto enorme que podía llevar a casi toda la familia, siempre deteniéndonos en el camino de ida para comprar fruta, y en el camino de regreso para comer algo en un par de restaurantes que aún siguien ahí después de todo este tiempo. Siempre era complicado encontrar un lugar para estacionar aquella mole, pero tarde o temprano terminábamos por encontrar un lugar.
Me detuve un momento a contemplar ese auto cuya única diferencia con el de mis recuerdos era el color, pues el de papá era azul marino y este era verde azulado. Las proporciones eran algo distintas a lo que recordaba de mi infancia, pero el auto seguía siendo enorme, lo suficientemente grande para que la familia quepa sin problemas, sobre todo ahora que la familia inmediata somos sólo papá, mamá, uno de mis hermanos y yo. Papá dejó de manejar ese auto hace alrededor de diez años, y la última vez que subimos en aquella enorme nave fue hace más de cinco años y era un amigo de la familia quien lo manejaba, pero el auto aún está ahí, en la cochera, recibiendo visitas periódicas de Don Carlos para revisar que siga listo para ser manejado en cualqiuer momento en que yo finalmente aprenda a manejar. Creo que aunque aprenda a manejar no conduciría ese auto, pues en mi mente será siempre el auto de papá. Pocas cosas sobreviven el paso del tiempo como los recuerdos de infancia.




Hay más información acerca del Ford Galaxie (no confundir con el nuevo Galaxy) en los siguientes links: