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martes, 2 de junio de 2015

Alexiel después de la pantalla azul

Y después de muchos intentos finalmente Alexiel resucitó.

Continuando con los experimentos de la semana pasada, saqué la tarjeta de video. Todo funcionó bien por alrededor de media hora hasta otra pantalla azul. Uno de los códigos en la pantalla azul indicaba que podría ser un driver mal instalado, así que instalé WinXP. No hubo ningún problema durante la instalación, ni para instalar los drivers. Volví a poner la tarjeta de video en su sitio y ni siquiera pude hacer arrancar el sistema. Quité la tarjeta de video y WinXP arrancó sin problemas. Hora de probar instalando Win7.

Después de un par de intentos (y de una secuencia interminable de reinicios) Win7 quedó listo, igual que el domingo anterior. Instalé lo necesario para trabajar, apagué todo y me fui a dormir. Y a la mañana siguiente volvimos a los reinicios interminables.

Una de las pantallas azules indicó algo que internet identificó como un problema con un módulo de memoria. Después del trabajo saqué uno de los módulos de memoria, encendí la computadora, volvió a fallar, saqué el segundo módulo de memoria y volví a poner el primero… y funcionó. Reinicié varias veces, y en todas pude regresar hasta el escritorio de Win7 sin problemas. Al día siguiente pude trabajar sin más problemas que una computadora con tan poca RAM que no podía usar TweetDeck sin congelar todo (por cierto, TweetDeck aún no es ni la mitad de bueno que era antes de que Twitter lo comprara, pero eso es tema para otra diatriba).

Sólo por curiosidad volví a poner la tarjeta de video, y no pude arrancar el sistema. La saqué y volví a poner el segundo módulo de memoria. Y Alexiel ha funcionado sin problemas desde entonces. Puse la tarjeta de video en un cajón del escritorio, una nota en la pizarra de corcho recordándome comprar una nueva con el siguiente cheque, y apagué y encendí la computadora al menos 8 veces, con el temor de que no encendiera en la siguiente. Luego salí a la terraza, encendí un cigarrillo y me rasqué la barba por un rato.

jennifer lawerence eh shrug

Salvo por la tarjeta de video que al parecer murió después de más de 4 años de buen uso, no tengo la menor idea qué pudo haber ocasionado las pantallas azules (tampoco estoy seguro que fuera exactamente la tarjeta o sus drivers lo que las ocasionara), ni por qué el módulo de memoria funciona ahora cuando no funcionó antes (salvo la posibilidad de que sea una falla en la placa, lo cual sería una coincidencia bastante grande). De lo único que estoy seguro es que, al menos por ahora, Alexiel vive nuevamente, aunque un poco más lenta que antes. Espero que siga así por un buen tiempo.

lunes, 25 de mayo de 2015

Alexiel y la pantalla azul

Ayer por la noche, Alexiel (mi PC) decidió que ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvo un problema que me dejase al borde del colapso, así que, de buenas a primeras me plantó una pantalla azul de la muerte. Por cierto, no había tenido una pantalla azul desde mediados del año pasado, varios meses antes de instalar Windows 7.

Desconecté el disco duro que había instalado sin dificultades por la mañana. Arrancó, llegó a Windows… y pantalla azul después de diez minutos. Desconecté todo, dejando sólo el disco de sistema. Pantalla azul a los quince minutos. Y otra pantalla azul mientras se reiniciaba. Luego otra más ni bien arrancó Windows. Y así por una hora.

algo así

Usé el disco de instalación de Win7 para restaurar el sistema. Tardó alrededor de 15 minutos en regresar a como estaba el viernes por la noche, pero funcionó. Al menos por media hora.
Harto de todo decidí tomar la opción nuclear: formatear y reinstalar por completo. Después de todo, las instalaciones limpias solían solucionar los problemas en Windows XP. Y me mandó una pantalla azul en medio de la instalación.

dafuq

En el segundo intento, finalmente pude instalar Win7, y llegar al escritorio para revisar que todo estuviera bien configurado y que no faltaran drivers. Muriendo de sueño instalé todo lo que necesito para trabajar, rezando para que no volviese a aparecer otra pantalla azul. Una hora después, estaba todo listo y sin problemas. Y hoy por la mañana volvió el festival de pantallas azules, una tras otra ni bien arrancaba Windows.

picard_wtf_riker_i_know

No tengo la menor idea qué podría ser lo que está causando esa pantalla azul después de haber desinstalado y vuelto a instalar todo desde cero. Menos mal tengo la laptop para trabajar, pero resulta incómodo no saber qué le pasa a Alexiel.

sábado, 25 de abril de 2015

Not in the mood

A veces no tengo ganas de nada.

Ni de ver tv ni de leer ni de escribir ni de jugar ni de comer ni de salir ni de dormir. Ni de explicar por qué no tengo ganas de hacer nada.

So there's that.

domingo, 25 de marzo de 2012

Hello, my name is…

Hace seis años trabajaba en un call center (junto a varios que quizás estén leyendo este post) interpretando llamadas para empresas en Estados Unidos que necesitaban comunicarse con sus clientes o asociados que, por uno u otro motivo, sólo hablaban español… o hablaban inglés a medias o les daba flojera hablar inglés y preferían interrumpir a cada rato al intérprete con alguna corrección innecesaria.

En mi viejo blog Spellbook (ahora desaparecido ya que LiveSpaces murió), hice un post parecido a este, aunque siempre me quedé con ganas de revisarlo. Pero en fin, volvamos a la lista que aparece en la foto.

 chamba_06
Esta foto

Por alguna razón extraña (@rcgy me dijo hace algunos años que era una cuestión fonética, y quiero creerle), prácticamente ninguno de los clientes angloparlantes entendía mi nombre, o lo entendían mal y terminaban diciendo cualquier nombre menos el mío. Me han dicho (y agrego algunos nombres que han ido apareciendo después de que la lista en la foto desapareciese misteriosamente):

  • Tyler – sí, claro
  • Neil – ¿Gaiman?
  • Bill – ni de lejos
  • Dale – what?
  • Ted – cerca, muy cerca
  • Phil – me gusta Pantera, pero ese no es mi nombre
  • Hal – soy fan de Green Lantern, pero nunca tanto
  • Dylan – what?
  • Tim – what?!
  • Aaron – what?!!
  • Danny – ¿Trejo?
  • Terry – nop
  • Kyle – what?
  • Bob – ¿es en serio?
  • David – ¿Tennant? ¿Bowie?
  • Stefan – no hay forma
  • Darryn – me gusta Hechizada pero no exageremos
  • José – de alguna forma adivinaste mi primer nombre
  • Steve – what?
  • Stephen – what?!
  • Dave – ¿Matthews?
  • Robert – no hay forma
  • Ricardo – número equivocado
  • John – al menos esfuérzate
  • Joseph – buen intento 
  • Joe – número equivocado
  • Gary – número equivocado
  • Trent – ¿Reznor? ¿De verdad?
  • Cliff – ¿Burton? ¿Steel?
  • Nelson – Ha-Ha
  • Sam – no pues
  • Erick – ¿en serio?
  • Jill – WHAT NOW?
  • Andrew – al menos hubieras prestado atención
  • Travis – sigue intentando
  • George – now you're just messing with me…

'Nuff said.

sábado, 30 de abril de 2011

In Memoriam: Ernesto Sábato

Hace una media hora, poco después del desayuno familiar, me enteré del fallecimiento de Ernesto Sábato a los 99 años. Si no saben de quién estoy hablando, vayan corriendo a la biblioteca o librería más cercana y entérense. O siquiera búsquenlo en Wikipedia.

Recuerdo haber leído El Túnel cuando aún estaba en secundaria, en una sola noche y sin pausas. Un par de años después leí Abaddón el Exterminador y Sobre Héroes y Tumbas, en unas ediciones de tapa dura bastante antiguas que mi viejo tenía en su oficina. Reconozco haber leído apenas un par de sus ensayos. Es algo que espero solucionar pronto.

Se le va a extrañar.

(it will never be) 'Nuff said.

domingo, 3 de abril de 2011

Again

Esta es una de esas noches en que hay muchas cosas que no entiendo, aunque tampoco estoy completamente seguro de querer entenderlas. Les doy mil vueltas en mi mente, pero realmente no logro que tengan sentido alguno, y no sé si algún día lo tendrán.

¿Será que no debo entender estas cosas? Tal vez sólo deba dejar que existan, aceptar su presencia y acostumbrarme a caminar entre ellas. Sé que eventualmente volveré a pensar mil veces sobre estas mismas cosas, pero por ahora las dejaré de lado y las trataré como algo inevitable. Y seguiré adelante.

'Nuff said.

sábado, 27 de marzo de 2010

In memoriam: Dick Giordano

Parece que últimamente sólo escribo acerca de noticias tristes.

Hace unos minutos me enteré por SuperHeroHype que Dick Giordano, legendario entintador de D.C. Comics en los 70s y 80s, falleció a los 77 años. Recuerdo que fue gracias a él (entintando a John Byrne en Man of Steel) que me enteré que alguien le ponía tinta a los dibujos en un cómic.
Gracias por todo lo que hiciste. Se te va a extrañar.

(it will never be) 'Nuff said.

miércoles, 24 de marzo de 2010

In memoriam: Jim Marshall

Hace unos minutos me enteré por Rolling Stone que Jim Marshall, el hombre que tomó gran parte de las fotografías más icónicas de la historia del rock, falleció anoche a los 74 años.

Realmente no tengo más que decir.

(it will never be) 'Nuff said.

domingo, 16 de agosto de 2009

In Memoriam: Les Paul

Les Paul falleció el jueves a los 94 años. Supongo que nunca es tarde para poner un pequeño homenaje, después de todo, cualquier cosa que se escriba sobre el no será suficiente para hacerle justicia. Pionero de las guitarras sólidas (junto a Leo Fender y Adolph Rickenbacker) e inventor de la grabación en multitrack, el overdubbing y los efectos de delay, Les Paul es una parte fundamental de lo que hoy conocemos como rock, pop, blues y jazz.

Rest in peace, Mr. Paul. We'll miss you.

(it will never be) 'Nuff said.

domingo, 26 de julio de 2009

#133

Camino bajo la oscura sombra de los árboles en una noche de invierno con una ligera llovizna. Me gusta el silencio de esta calle. Me ayuda a despejarme antes de emprender el viaje de regreso a casa. Llego a la avenida, y es como volver de pronto a la realidad. El ruido. Las luces. La gente. Una silueta en la distancia. Una sombra que resulta familiar, aunque ha estado lejos de mi mundo por un buen tiempo. Aún no me ha visto. Podría cruzar la avenida, pero eso atraería su atención. Podría pasar de largo, fingir que no he notado su presencia. Ya es muy tarde. Sabe que estoy ahí, y sabe que la he visto. Me saluda mientras pasa a mi lado, y eso de alguna forma resulta reconfortante por un momento. Sigue su camino y yo sigo el mío. No puedo evitar la sensación de que esta sombra anuncia la presencia de un fantasma del que creí haberme deshecho hace un par de años. Al parecer algunos fantasmas simplemente se resisten a desaparecer. O será quizás que mis fantasmas nunca desaparecen del todo sino que pasan a un segundo plano mientras esperan una oportunidad para volver a aparecer. Después de todo, parte de su esencia está ligada a algunos de esos buenos momentos. Siento la llovizna en mi rostro. Observo a mi alrededor y enciendo un cigarrillo. El humo llena mis pulmones, se arremolina a mi alrededor y luego se desvanece agitado por una fría ráfaga de viento que me resulta reconfortante. Un pequeño hechizo para seguir cuerdo.

domingo, 5 de julio de 2009

#127

Después de varios posteos dedicados a la historia corta que podría terminar por volverse una historia larga, es hora de hablar de otras cosas.

La semana pasada hubo un paro de transportistas que me obligó a perder un día entero de trabajo porque no tenía forma de llegar a la oficina. Esta semana, los mismos sujetos anuncian un nuevo paro, esta vez más largo (y posiblemente más violento), lo cual me obliga a tomar medidas desesperadas. Voy a pasar toda la semana en Lima, lejos de Alexiel y Bethany. Lo bueno de eso es que voy a poder dormir un par de horas más cada día porque no tendré que preocuparme del viaje hasta la oficina. El problema es que esto sucede en un momento en que mis reservas de dinero ya están bastante estiradas y no necesitaba gastos adicionales. Esto significa que este mes tampoco podré ahorrar más que un par de centavos, si es que llego a ahorrar algo. Por otro lado, esto también significa que casi no voy a tener contacto con la web durante la semana porque dependeré de las computadoras de la oficina y de alguna cabina de internet que encuentre por ahí. Eso podría ser algo bueno, porque entre las cosas que llevaré conmigo estará un cuaderno y varios lápices para ver si puedo retomar la costumbre de hacer un dibujo cada día. Eso quedó de lado hace ya varios meses, más que nada por una severa sequía creativa, pero trataré de retomarlo aunque sea para tener algo en qué entretenerme.

So sick of this

La semana pasada los transportistas de Lima decidieron hacer un paro en protesta contra el nuevo reglamento de tránsito. Eso estaría bien si el reglamento fuera abusivo, pero este reglamento de tránsito tiene más sentido que el anterior. Entonces ¿por qué protestan los transportistas? No quieren pagar las nuevas multas. Ahí es donde la protesta deja de tener sentido lógico. Es como si los ladrones hicieran una protesta porque no quieren ir a la cárcel. La lógica indica que si quieres evitar una sanción, entonces debes cumplir con las leyes para que no te sancionen. Pero para estos sujetos, las multas no deben existir para que ellos puedan seguir pasando por encima de cuanta ley (y peatón) encuentran en su camino. Así de absurda es la situación, y seguirá siendo absurda sin importar qué tanto quieran disfrazarla los dirigentes. Por cierto, ¿esos dirigentes manejan algún bus? ¿O sólo se dedican a ser dirigentes igual que los del SUTEP?

Esta semana habrá un nuevo paro, y esta vez los transportistas estarán protestando junto a la CGTP (que, por cierto, hace tiempo dejó de ser un gremio de trabajadores y se ha convertido en la plataforma política de otro grupo de sujetos que viven sin trabajar), como si los daños que cada grupo ocasiona por cuenta propia no fueran suficientes. Ahora bien, uno de los gremios de transportistas ha dicho que ellos no van a parar, lo cual significa que habrá transporte, pero no significa que será seguro usar ese transporte, y mucho menos que vaya a ser suficiente para la cantidad de personas que necesitan usarlo. La gente deja de trabajar y pierde parte de sus sueldos, los transportistas dejan de percibir sus ingresos diarios, y al final perdemos todos, salvo los dirigentes que no tienen que ir a trabajar. Fascinante.

Para mí, todo esto significa que además del tiempo de trabajo que perdí la semana pasada, esta semana tendré que gastar más dinero para quedarme varios días en Lima para poder ir a trabajar y mi presupuesto del mes se irá al cuerno una vez más. Y después me preguntan por qué odio a los transportistas.

'Nuff said.

domingo, 21 de junio de 2009

#115

A veces caigo en cuenta de que si bien entiendo algunas cosas que no debería entender, hay otras cosas que desafían todos mis intentos por comprenderlas. Ahora mismo me enfrento a una de ellas y llevo ya más de una hora dándole vueltas sin poder llegar a una conclusión lógica. Antes he pasado días enteros tratando de hallar algo que siquiera se asemeje a una explicación razonable, siempre sin mayor éxito. Tal vez sea que no debo entender esto, sino seguirme maravillando (y frustrando) antes el hecho de que me resulte incomprensible. Tal vez sea que le estoy prestando demasiada atención y por eso no  logro entenderla. Quizás incluso sea que estoy tratando de entenderlo desde un punto de vista lógico y esto es algo que resiste toda lógica. De todas formas resulta frustrante encontrar algo que parece simplemente obstinado en no dejarse entender. No tiene explicación. No tiene razón de ser. No tiene sentido. Sin embargo existe, me veo forzado a enfrentarlo cuando menos lo imagino, y posiblemente lo seguiré enfrentando (y seguiré sintiéndome frustrado ante este hecho) por el resto de mi vida. Y cada vez que parece que estoy ya a punto de entenderlo, surge algo que lo vuelve a hacer inentendible, inexplicable, inexpugnable, como si estuviese rodeado de una barrera infranqueable. Un acertijo insoluble que, al parecer, forma parte de la naturaleza humana. Será acaso que algunas cosas están destinadas a permanecer por siempre fuera de nuestro alcance, más allá de todo intento por llegar siquiera a entenderlas.

sábado, 20 de junio de 2009

Tercer Interludio - Involuntario

Y nuevamente me he visto forzado a interrumpir el ritmo de publicación. Durante estos días que mi viejo estuvo en el hospital me he tenido que hacer cargo de la casa por las noches (mi hermano no es de gran ayuda) y eso realmente no me ha dejado tiempo más que para revisar mi correo y hacer algunas cosas en Facebook. Ahora que papá está de regreso en casa espero que las cosas finalmente vuelvan a la normalidad y poder escribir todos los días como me propuse al empezar este blog.

Dentro de un rato subiré el posteo del día.

domingo, 31 de mayo de 2009

Segundo interludio

El domingo pasado me propuse escribir en este blog todos los días costase lo que costase, aunque tuviera que dormir apenas un par de horas diarias (después de todo siempre puedo aprovechar para dormir un rato en la oficina cuando las cosas se ponen lentas). Y realmente tenía toda la intención de hacerlo, incluso empecé a llevar conmigo un cuaderno para hacer los borradores en la oficina y en el carro. El martes por la noche me sentí bastante cansado y pensé irme a dormir y simplemente dar el posteo como perdido y olvidar el asunto hasta la noche del miércoles. Mi cuerpo no pensó lo mismo.

En la madrugada del miércoles empecé a sentirme realmente mal, una de esas situaciones en que el estómago se declara en huelga y el mundo se pone de cabeza hasta nuevo aviso. Después de una inyección y una serie de pastillas me sentía mejor, pero apenas podía mantenerme consciente. Una de las pastillas era un relajante para ayudar a estabilizar mi sistema, lo cual es bastante bueno, pero la sensación de adormecimiento no es tan bienvenida cuando quieres hacer otras cosas además de dormir. Así he pasado los últimos días, y por eso no he podido escribir nada aquí ni en ningún otro lugar.

Por cierto, Windows se había declarado en huelga el lunes por la noche y me vi obligado a instalar Ubuntu para poder hacer un backup de Alexiel. Ayer por la tarde, después de varios intentos cautelosos, finalmente he logrado instalar Ubuntu al lado de Windows y parecen estarse llevando bien. Esperamos que sigan así.

jueves, 7 de mayo de 2009

#103

El día ha pasado en medio de una cierta somnolencia que se niega a ceder ante el café. Hace unos días también la tuve, y la solución fue dormir por varias horas para poder recuperar energías suficientes para poder seguir adelante. He intentado por todos los medios, pero nada parece ser lo suficientemente bueno para mantenerme plenamente consciente. Es más, acabo de quedarme dormido por varios segundos mientras trataba de terminar esta línea. Los ojos se me cierran sin que pueda hacer nada para impedirlo. Mis manos están ligeramente adormecidas, lo cual he notado que siempre me sucede cuando llevo ya demasiadas horas despierto. Si bien he aprendido a aprovechar los minutos en el bus para dormir siquiera un par de horas extra, pero al final casi siempre estoy tan cansado que ya no creo que eso me esté ayudando en algo. Esta semana realmente está siendo muy mala en cuanto a las horas de sueño, y me molesta saber cuál es la razón. Odio esa razón. Más bien odio que la razón sea esa y no otra. De pronto mi cabeza pesa más de una tonelada y mi cuellos ya no puede sostenerla. Los párpados parecen de plomo. El resto de mi cuerpo ha perdido casi por competo cualquier sensación de tiempo y espacio, como si todo no fuera más que un juego Ya está. Ya fue demasiado esfuerzo por esta noche. Apagaré las luces en un instante más. Hora de dormir, con un poco de suerte las cosas serán diferentes mañana.

martes, 5 de mayo de 2009

#101

Bajo del bus y me pongo la capucha sobre la cabeza para protegerme de las oleadas de frío que por momentos cruzan la noche como fantasmas. Nuevamente la sensación extraña de la ausencia de magia que en realidad es sólo la indicación de la magia remanente en esa esquina. Esta noche no hay neblina, pero eso no significa que vaya a ser una noche tranquila. Detrás de mi empieza a crecer la visión que en un instante me rodea, apenas una brisa para aquellos que pasan a mi lado. Las veo claramente. Líneas que se dibujan sobre la realidad para llevarme a esos días ahora perdidos para siempre junto con el olor de una noche de verano pasada la medianoche. Me acomodo la capucha y meto las manos en los bolsillos. Cierro los ojos y empiezo a caminar entre los recuerdos que se superponen a la realidad. Un gato me observa desde el callejón que comparte con un perro. Lo veo mover las orejas y pasear los ojos sobre mí y a mi alrededor, luego se echa sobre sus patas para cubrirse del frío. El puede verlo también, después de todo los gatos pueden ver cosas que los humanos no podemos. Sigo mi camino sin prestarle más atención. El olor de la comida llena mis pulmones pero no despeja, sino que extiende aún más la bruma sobrenatural de los recuerdos. No pensé que esta magia residual pudiera afectarme. No es la primera vez que me equivoco, y ya he pagado por esos errores. Por ahora necesito un cigarrillo.

viernes, 1 de mayo de 2009

#97

Al llegar a casa anoche recibí un mensaje de Micky pidiéndome que lo llame para ponernos de acuerdo para una mañana geek revisando su netbook en el estudio. Hasta ahí todo bien, después de todo siempre estoy dispuesto a ayuda a mis amigos con sus computadoras, así que hice un lista rápida de las cosas que debía revisar en busca de una solución a su problema.
Al día siguiente la mañana empezó bien con una taza de café caliente y un chequeo rápido para estar seguro de tener todo lo necesario. Micky llegó poco después, y empezamos a revisar la netbook. Tras varios intentos frustrados de restaurar el sistema, descubrimos que se trataba de un malware que no nos permitiría hacer mucho a menos que lo pudiéramos eliminar. Un par de horas más tarde era ya bastante obvio que Micky tendría que quedarse a almorzar, pues no podíamos dar con una solución que no pasara por formatearla y empezar desde cero con una instalación fresca de Windows XP. Ubuntu apareció de pronto como una buena posibilidad para reducir el tiempo que demora en levantar, pero descargar el instalador demoraría demasiado.
Agotados ya, bajamos a almorzar y a ver un poco de televisión mientras se completaba una copia de seguridad de la netbook, aunque la posibilidad de volver a infectarla no me convencía para nada. La tarde se convirtió en noche y enfrentábamos ahora el hecho incomprensible de que la netbook se resistiera a completar la instalación. ¿Derrotados por una computadora? Al parecer sí. Al menos por ahora. Una cerveza y una sesión de Play Station servirán para refrescar un poco y ventilar la tensión.

miércoles, 29 de abril de 2009

#95

El cielo se abre oscuro y nublado, una noche sin viento ni estrellas, como si fuese la amenaza constante de una lluvia que nunca llega a desatarse. A mi alrededor la gente no parece notarlo. Quizás sea algo que sólo me afecta a mi, quizás algún evento reciente está produciendo este efecto sobre mi. Quizás sea sólo mi imaginación.

Sea como sea, no se ve una sola estrella en el cielo, pero la luna se deja ver entre las nubes, como si fuera un sonrisa en medio de la noche, con un leve halo alrededor que le da una cierta belleza espectral. La voz en el teléfono es dulce y trae calma y una siempre apreciada sensación de bienestar, pero desaparece muy pronto. Camino por las calles de una ciudad que aparece nueva ante mis ojos esta noche. Escucho las voces de dos nuevos amigos, y una parte de mi responde de forma casi involuntaria, mientras el resto de mi sigue recorriendo paso a paso cada uno de los diversos caminos a casa que he descubierto con el tiempo. En mi mente aparecen cada una de las hojas de cada árbol, las rajaduras de la vereda, los ladrillos de las paredes, las tejas de los techos, las líneas en el asfalto, las señales de tránsito, los postes de luz, la posición de la luna en cada una de esas noches. Me embarga de pronto una sensación de vacío y me doy cuenta de que debo haberme despedido de mis amigos hace varios minutos y que ahora estoy solo, de pie frente a un parque, esperando el bus. Esta será una noche extraña.

viernes, 24 de abril de 2009

#91

A medias despierto observo el tráfico a través de la ventana y las hileras de luces rojas parecen formar una procesión que no avanza. Cierro los ojos y abrazo mi mochila, con la extraña esperanza de que eso haga que el tráfico empiece a avanzar a una velocidad siquiera cercana a lo que debería ser normal, pero al parecer el único efecto que consigo es acelerar el paso del tiempo, pues al abrir los ojos han pasado cinco minutos en un instante y aún sigo en el mismo lugar. Normalmente el tráfico es lento, pero los viernes por la mañana se convierte en una hilera interminable de vehículos prácticamente estacionados en las calles, todos a la espera de una oportunidad para quitarle el lugar al vehículo de al lado y estacionarse un poco más adelante. Me inclino hacia la ventana para tratar de ver el principio de la fila, y todo lo que veo es que la procesión congelada en el tiempo y el espacio se extiende hasta el horizonte. Algunos metros más adelante, dos policías de tránsito toman café mientras recorren la hilera de vehículos con una mirada cuya expresión no parece de indiferencia sino de resignada frustración. Algunos minutos después la hilera de luces finalmente avanza una docena de metros para volver a detenerse. Ahora estoy casi frente a los policías que toman café. Parecen notar que los observo y por alguna razón me saludan con la cabeza. Les devuelvo el saludo y señalo el tráfico con una media sonrisa. Sonríen a medias y se encogen de hombros. Así es los viernes por la mañana pues, qué se le va a hacer.