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domingo, 5 de julio de 2009

So sick of this

La semana pasada los transportistas de Lima decidieron hacer un paro en protesta contra el nuevo reglamento de tránsito. Eso estaría bien si el reglamento fuera abusivo, pero este reglamento de tránsito tiene más sentido que el anterior. Entonces ¿por qué protestan los transportistas? No quieren pagar las nuevas multas. Ahí es donde la protesta deja de tener sentido lógico. Es como si los ladrones hicieran una protesta porque no quieren ir a la cárcel. La lógica indica que si quieres evitar una sanción, entonces debes cumplir con las leyes para que no te sancionen. Pero para estos sujetos, las multas no deben existir para que ellos puedan seguir pasando por encima de cuanta ley (y peatón) encuentran en su camino. Así de absurda es la situación, y seguirá siendo absurda sin importar qué tanto quieran disfrazarla los dirigentes. Por cierto, ¿esos dirigentes manejan algún bus? ¿O sólo se dedican a ser dirigentes igual que los del SUTEP?

Esta semana habrá un nuevo paro, y esta vez los transportistas estarán protestando junto a la CGTP (que, por cierto, hace tiempo dejó de ser un gremio de trabajadores y se ha convertido en la plataforma política de otro grupo de sujetos que viven sin trabajar), como si los daños que cada grupo ocasiona por cuenta propia no fueran suficientes. Ahora bien, uno de los gremios de transportistas ha dicho que ellos no van a parar, lo cual significa que habrá transporte, pero no significa que será seguro usar ese transporte, y mucho menos que vaya a ser suficiente para la cantidad de personas que necesitan usarlo. La gente deja de trabajar y pierde parte de sus sueldos, los transportistas dejan de percibir sus ingresos diarios, y al final perdemos todos, salvo los dirigentes que no tienen que ir a trabajar. Fascinante.

Para mí, todo esto significa que además del tiempo de trabajo que perdí la semana pasada, esta semana tendré que gastar más dinero para quedarme varios días en Lima para poder ir a trabajar y mi presupuesto del mes se irá al cuerno una vez más. Y después me preguntan por qué odio a los transportistas.

'Nuff said.

sábado, 1 de noviembre de 2008

#84

Ayer finalmente llegaron los libros que compré en Amazon en Mayo.

Debo mencionar que la demora no fue de Amazon ni de la compañía que tenía que recibir los libros en Florida y enviarlos a mi casa (porque esos dos libros no estaban en el almacén de Amazon sino en dos tiendas que venden a través de Amazon y no hacen envíos al extranjero).

Primero fue la demora en cargar el impuesto de aduanas a mi tarjeta de crédito por un estúpido error del banco que tardó más de dos meses en solucionarse. Después fueron casi dos meses más de demora en la agencia aduanera que tenía que recibir el paquete en el Callao, cuyo personal de seguridad simplemente extravió las declaraciones de aduanas que envié y luego tuve que reenviar.

Y los libros finalmente llegaron ayer.

Amazon cumplió con entregar los libros en Florida en menos de una semana. Toda la demora se produjo en el Perú, como para probar mi punto de que este es un país kafkiano.

'Nuff said.

jueves, 28 de junio de 2007

In the streets of madness

Por lo general no tengo mayores problemas para llegar a mi trabajo, salvo la eventual revisión policial en la carretera o algún embotellamiento en un par de lugares ya conocidos, todo lo cual fue tomado en consideración cuando establecí la hora a la que salgo de casa y la hora en que entro a trabajar. Circunstancias excepcionales pueden ocasionar que llegue un par de minutos tarde, nada muy serio (a menos que ocurra dos días seguidos, como la semana pasada). Ayer, sin embargo, mi camino fue bloqueado por una imprevista, imprevisible e inefable manifestación. Llegué al trabajo lo suficientemente tarde como para animarme a escribir este posteo acerca de lo incoherente, absurdo, kafkiano, lovecraftiano, típicamente peruano de la situación.

Empieza la travesía
Salí de casa como siempre, de modo que no voy a entrar en detalles de algo que no es trascendental para esta narración. La verdadera travesía se inició cuando el bus quedó atrapado en un embotellamiento en la Av. Tacna. Tras un par de minutos observando la forma en que los demás buses empezaban a acumularse detrás de aquella cafetera en la que me encontraba, me di cuenta de que eso era mucho más que uno de los cuellos de botella estándar que uno atraviesa diariamente en nuestra caótica y gris Lima. La ausencia de tráfico al otro lado de la avenida era también una mala señal, y el chofer del bus empezaba a especular que podría tratarse de un accidente. Sinceramente, eso hubiera sido genial, porque un accidente (sea choque, atropello o lo que sea) representa una pequeña congestión que desaparece una vez superadas las inmediaciones de la escena del accidente. Tardamos alrededor de diez minutos en recorrer las dos cuadras que faltaban hasta Wilson (no importa cuánto se esfuercen en poner por todos lados que la avenida ahora se llama Garcilaso de la Vega, siempre será Wilson), y parecía que las cosas mejoraban a partir de ahí, con un tránsito más o menos fluido en ambas direcciones. Hasta llegar a Uruguay.

Desarrollos inesperados
A partir de ahí empezaba un nuevo embotellamiento que me obligó a bajar del bus y tomar un taxi con la esperanza de poder aprovechar una posible salida a la Vía Expresa... salida que estaba bloqueada por dos motocicletas de la policía de tránsito. Al borde de la desesperación, tomé el celular y llamé a la oficina para reportar mi situación.
- XYZ, buenas tardes.
- ¿Supervisora? Estoy atrapado en el tránsito en Wilson, parece que hay una manifestación o algo. Voy a llegar unos quince minutos tarde (nota mental: pobre iluso, BWAHAHAHAHA)
- Ya, pero... ¿no puedes llegar antes?
- Mmm... Como que no hay forma de salir de aquí. Estoy en un taxi, pero no creo que pueda llegar antes.
- Ya bueno, pero vuela.
- Ok.
En realidad si en ese momento me hubiera bajado del taxi y hubiese empezado a correr por la avenida hasta llegar a Arenales, podría haber llegado más temprano de lo que llegué al final.
Con la idea de avanzar hasta España y entrar al Zanjón, el taxi volvió a Wilson, sólo para quedar estancado en la esquina.



El taxista propuso doblar en España para salir a Salaverry y evitar todos los embotellamientos, pero el embotellamiento en España hacía imposible salir hacia cualquier calle que no fuera Alfonso Ugarte, donde otro taco de tránsito nos detuvo por varios minutos.


Cuando finalmente llegamos al extremo de Alfonso Ugarte, una ambulancia nos cerró el paso, pues al parecer había ahí otro problema distinto, pero que confabulaba para hacer intransitable toda el área.


Cóncavo y convexo a la vez
De pronto, como una suerte de aparición espectral, apareció un policía de tránsito, aunque había algo maligno en la forma en que hacía señales con las manos.
- Disculpe ¿por dónde...?
- Desvíese.
- Pero...
- Desvíese.
Lo dije: había algo maligno en la forma en que hacía señales con las manos. De pronto todo dejó de tener sentido, pues el taxista se vio obligado a doblar por una calle que creo que se llama Jorge Chávez, aunque no estoy seguro, pues los recuerdos y las fotos son borrosos.



De alguna forma (posiblemente siguiendo alguno de esos muros cuya concavidad termina siendo convexa, como en la ciudad perdida de R'lyeh, o quizás subiendo por alguna cuesta que en realidad desciende hasta los abismos más oscuros) el taxi apareció como por arte de magia en Jesús María, cruzando la Av. Brasil a una cuadra de las Galerías, y terminó de materializarse en la esquina del estudio de Frecuencia Latina en San Felipe.

Supongo que eso sustenta la teoría de los wormholes ocultos en las calles de Lima (y en la Vía de Evitamiento en horas punta). Después de un par de giros más por calles menos conocidas aún, el taxi salió a Javier Prado.




Creo que ni Sixto Paz y sus abducciones podrían explicar la forma en que recorrí Lima en un borrón pero de todas formas llegué 30 minutos tarde.

Explicación de la nueva categoría
El término "Americana" se utiliza para referirse a aquellas escenas o situaciones que son típicamente estadounidenses. Como dice George Harrison en el DVD de Traveling Wilburys:
(it) was like really Tom Petty and Bob (Dylan), I mean, Jeff (Lynne) and I were there too, but we were just sitting around in the kitchen, and for some reason, (the song Tweeter and the Monkey Man) is talking about all this stuff that still makes no sense to me, that Americana kinda stuff
De la misma forma, Peruviana sería un término para referirse a aquellas escenas o situaciones que son típicamente peruanas.
'Nuff Said.