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sábado, 31 de diciembre de 2011

Top 5 reasons why 2011 didn't suck

5. Conciertos
Iron Maiden, Ozzy, Motörhead, Helloween, Stratovarius, Slayer, Sirenia, Sonic Youth, sólo por mencionar algunas de las bandas que me gustan y vinieron este año. Las entradas siguen siendo muy caras, las organizaciones malas, los escenarios los menos indicados y el público sigue diciendo "pago lo que sea", "los veo donde sea" y "hago lo que sea por verlos", pero eso es otra historia.

4. Películas
Rango, Take me Home Tonight, Battle: Los Angeles, Source Code, Dylan Dog: Dead of night, Fast Five, Thor, X-Men: First Class, Cars 2, Captain America: The First Avenger, Attack the Block, The Muppets, Mission: Impossible – Ghost Protocol, Sherlock Holmes: A Game of Shadows, The Girl With the Dragon Tattoo… hubo películas muy buenas este año (algunas todavía no llegan acá y otras no llegaron nunca).
The Muppets me pareció excelente. Hartos guiños a los fans, cameos, y sobre todo Muppets hechos como debe ser: con un ejército de gente moviéndolos y nada de 3D o personajes animados por computadora. Lo único que podría haber mejorado la experiencia hubiese sido que la trajeran subtitulada y no doblada, pero ese seguirá siendo por mucho tiempo un mal endémico de las distribuidoras y exhibidores nacionales.

3. American Horror Story / Game of Thrones / Person of Interest / varias series
La primera temporada de Game of Thrones nos agarró fríos a casi todos y nos dejó con ganas de más. Excelente adaptación de la épica A Song of Ice and Fire (lo bueno de tener cerca al autor cuando quieres adaptar su obra), con buenas actuaciones y una banda sonora genial.
American Horror Story fue una grata sorpresa, una historia de terror bien contada, con varios giros interesantes y Jessica Lange demostrando que se merece todos los premios que le puedan dar (y si no se los dan igual se los merecía).
Person of Interest cambia la premisa de "resolver el crimen" por "evitar que se produzca el crimen" y eso es suficiente para que sea bastante interesante. La actuación de Jim Caviezel es muy buena.
Sons of Anarchy, Breaking Bad, House, Doctor Who y Community tuvieron muy buenas temporadas este año, aunque en este momento no se sabe si House y Communiy van a continuar.

2. Twitter
Una vez más, seguir los eventos en Twitter resulta más informativo que seguirlos por televisión o medios tradicionales. La Primavera Árabe, las protestas estudiantiles en Chile, los movimientos #Occupy y la represión policial contra ellos, las elecciones en Rusia, las elecciones presidenciales en el Perú con toda la división que generaron, las protestas en Cajamarca, y varios escándalos políticos locales de diverso calibre, ninguno de estos hechos (o conjuntos de hechos) habría sido lo mismo sin la inmediatez y masividad de Twitter. Incluso ver un programa de televisión es una experiencia completamente distinta cuando lees los comentarios en tiempo real de por lo menos un par de tuiteros… o un par de cientos o miles.

1. El cumpleaños 65 de Freddie Mercury
Freddie hubiese cumplido 65 años el 5 de setiembre, y Google lo celebró con un doodle conmemorativo. GetGlue tuvo stickers limitados para la ocasión, y la cuenta oficial de Queen en YouTube decidió poner en streaming el Live at Wembley '86, uno de los conciertos más populares de la banda. Sólo estuvo disponible unos cuantos días, pero fue tiempo suficiente para que el mundo entero pudiera verlo.

'Nuff said.

sábado, 7 de mayo de 2011

Visitando el Museo de Historia Natural

Me gustan los museos desde que tengo uso de razón, aunque no los visito con la frecuencia que quisiera. Volver a visitar el Museo de Historia Natural después de casi veinte años fue una experiencia bastante agradable, incluso a pesar de que el museo sigue teniendo los mismos defectos que mi madre dice que han estado presentes desde hace más de cuarenta años.

A continuación mis quejas, compartidas también por mi compañera de excursión:

  • Mala iluminación en algunas muestras (una cosa es iluminación dramática y otra es que las lámparas no funcionen)
  • Ejemplares sin etiqueta
  • Etiquetas sin ejemplar
  • La muestra de monos y murciélagos, y también la vitrina de serpientes y batracios en la sala del titanosaurio son ejemplos claros de todo lo anterior.
  • Falta de señalización que identifique las muestras e indique hacia dónde ir
  • Debería haber un mapa en la entrada, o volantes con el mapa de las exhibiciones.
  • El museo debería estar abierto más horas en días de semana

Lamentablemente, los comentarios que he escuchado me dejan la sensación de que la situación es básicamente la misma en la mayoría de museos en el país.

A pesar de todo lo anterior, visitar el Museo de Historia Natural es una experiencia bastante agradable e interesante por la cantidad de cosas que uno encuentra en las exhibiciones. Nada como caminar alrededor del esqueleto del perezoso gigante para sentir el hincón de la curiosidad. Ayer recorrimos el museo de arriba a abajo, y creo que tenemos razones para volver y darle una segunda mirada a todas las exhibiciones. No hace falta ser nerd para disfrutarlo, pero eso definitivamente ayuda.

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'Nuff said.

domingo, 30 de enero de 2011

Me gusta Tribulación

Tribulación – La batalla antes del fin es una miniserie de misterio / policial / fantasía urbana que transmite América TV los sábados a las 11pm. Las actuaciones no son las mejores (algunas son completamente olvidables), hay personajes que podrían haber tenido otro tratamiento, los colores son muy brillantes para el tono de la serie, y en general todo pudo haber estado mejor hecho. Pero me gusta.

La historia involucra a un detective que puede ver demonios y huellas psíquicas, un periodista que sabe mucho, gente que habla con espíritus, manipuladores desde la sombra, profecías, citas bíblicas, y otros elementos que pueden resultar familiares para los aficionados.

¿Cuántas producciones nacionales ha habido en la televisión peruana en los últimos diez años entre series, miniseries y telenovelas? ¿Veinte? ¿Más? ¿Cuántas series policiales? ¿Dos? ¿Tres? ¿Cuántas series de misterio? ¿Cuántas han tenido siquiera algún elemento de fantasía urbana? Por eso me gusta Tribulación. No estará contada de la mejor manera, pero al menos es bastante distinta a la oferta habitual.

'Nuff said.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Top 5 reasons why 2010 didn't suck

5. La cantidad de conciertos que hubo, y la cantidad de conciertos que vienen
Este año vinieron: Metallica, Megadeth, Therion, Greenday, Stone Temple Pilots, Aerosmith, y esto sólo para nombrar las bandas que me gustan. Ya hasta parecía que no había cama para tanta gente, ni público con plata para comprar tantas entradas, pero al final todos los conciertos tuvieron buena acogida.
Si bien los precios siguieron siendo una estafa (y creo que lo seguirán siendo por un buen tiempo), la gente sigue yendo a conciertos grandes, y ya hemos llegado al punto en que las bandas empiezan a volver. Para principios del 2011 están ya confirmados Iron Maiden, Motörhead y Ozzy (ya, ya, Sting también está confirmado), y hay rumores sobre la llegada de otros más. Habrá que esperar, y estirar los ahorros hasta donde den.

4. Películas
Kick-Ass, Iron Man 2, Toy Story 3, Despicable Me, Inception, The Expendables, Machete, The Social Network, sin mencionar todas las que aún seguimos esperando que se estrenen aquí. No voy a profundizar en cada una de las películas mencionadas porque necesitaría escribir un posteo para cada una, y me da flojera hacerlo, además debe haber un par de cientos de resúmenes flotando en la red.

3. Zombie Walk Lima
No pude ir, pero si el próximo año se repite estaré ahí. Algunos pensarán que una caminata de sujetos vestidos de muertos vivientes es algo intrascendente, pero la cosa cambia si pensamos que se organizó básicamente con la "radio bemba" de las redes sociales, atrajo una buena cantidad de aficionados incluyendo familias enteras, y nos hizo partícipes de un fenómeno que se da casi de la misma forma en otros países.

2. Twitter
Desde mi punto de vista, una de las mejores cosas del 2010 ha sido seguir eventos en Twitter. El mundial de fútbol, las diversas entregas de premios que ni siquiera había que ver para enterarse de todos los detalles, la campaña para las elecciones municipales, las conferencias de prensa con preguntas trilladas, el discurso de Vargas Llosa y la toma de rehenes en Gamarra. Y claro, esto sin olvidar la owneada masiva al grupo de anormales que subieron a Youtube el video en el que vandalizaban las ruinas de Chan Chan, para luego ser ubicados con nombres y apellidos en menos de seis horas gracias a los usuarios peruanos de twitter.

1. El discurso de Vargas Llosa
Fue, de lejos, lo más conmovedor que escuché, vi y leí no sólo este año, sino en los últimos 29 años. Me hizo sentirme orgulloso de leer, me provocó leer más, reivindicó la ficción que algunos prefieren dejar de lado, me hizo pensar en el mundo a mi alrededor, y me hizo darme cuenta de que ni siquiera sé dar las gracias. Dijo lo que tenía que decir, de la forma en que quería decirlo, en el tiempo justo, y sin recurrir a lugares comunes ni frases hechas. Hay tanto por aprender.

'Nuff said.

lunes, 25 de octubre de 2010

Vintage

Esta tarde aparecieron un par de menciones a Ña Catita en mi timeline del twitter, y la verdad es que con las cosas que han venido sucediendo en los últimos tiempos con, entre, y alrededor de los personajes políticos nacionales, lo primero que pensé fue "¿y ahora qué hicieron?". Resultó que sí era algo relacionado a la vida política nacional, pero como prefiero no hablar de política en este blog (a menos que sea estrictamente necesario), paso a la siguiente cosa que me vino a la mente: en el estante de la sala tenemos una edición de Ña Catita más vieja que Matusalén.

No fue difícil encontrar el libro, después de todo nadie lo había movido de su lugar. Resultó que era de 1972, nueve años mayor que yo. El papel ya tiene un tono ocre bastante agradable, y algunas hojas tienen pequeños daños en los bordes, lo que a mi parecer le da cierta personalidad. Estaba al lado de una edición de La Perricholi que no tiene fecha de impresión, pero sí una firma de mi mamá con la fecha en que la compró: 24/9/73. El estado de conservación es el mismo que la edición de Ña Catita, salvo por un par de agujeros hechos por alguna termita hambrienta que pasó por allí. Por cierto, también hay una serie de fórmulas con raíces cuadradas escritas con lápiz en la última página, posiblemente algo que mamá anotó en la época en que enseñaba matemática. Le preguntaré después, quizás todavía lo recuerde.

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'Nuff said.

domingo, 5 de julio de 2009

#127

Después de varios posteos dedicados a la historia corta que podría terminar por volverse una historia larga, es hora de hablar de otras cosas.

La semana pasada hubo un paro de transportistas que me obligó a perder un día entero de trabajo porque no tenía forma de llegar a la oficina. Esta semana, los mismos sujetos anuncian un nuevo paro, esta vez más largo (y posiblemente más violento), lo cual me obliga a tomar medidas desesperadas. Voy a pasar toda la semana en Lima, lejos de Alexiel y Bethany. Lo bueno de eso es que voy a poder dormir un par de horas más cada día porque no tendré que preocuparme del viaje hasta la oficina. El problema es que esto sucede en un momento en que mis reservas de dinero ya están bastante estiradas y no necesitaba gastos adicionales. Esto significa que este mes tampoco podré ahorrar más que un par de centavos, si es que llego a ahorrar algo. Por otro lado, esto también significa que casi no voy a tener contacto con la web durante la semana porque dependeré de las computadoras de la oficina y de alguna cabina de internet que encuentre por ahí. Eso podría ser algo bueno, porque entre las cosas que llevaré conmigo estará un cuaderno y varios lápices para ver si puedo retomar la costumbre de hacer un dibujo cada día. Eso quedó de lado hace ya varios meses, más que nada por una severa sequía creativa, pero trataré de retomarlo aunque sea para tener algo en qué entretenerme.

So sick of this

La semana pasada los transportistas de Lima decidieron hacer un paro en protesta contra el nuevo reglamento de tránsito. Eso estaría bien si el reglamento fuera abusivo, pero este reglamento de tránsito tiene más sentido que el anterior. Entonces ¿por qué protestan los transportistas? No quieren pagar las nuevas multas. Ahí es donde la protesta deja de tener sentido lógico. Es como si los ladrones hicieran una protesta porque no quieren ir a la cárcel. La lógica indica que si quieres evitar una sanción, entonces debes cumplir con las leyes para que no te sancionen. Pero para estos sujetos, las multas no deben existir para que ellos puedan seguir pasando por encima de cuanta ley (y peatón) encuentran en su camino. Así de absurda es la situación, y seguirá siendo absurda sin importar qué tanto quieran disfrazarla los dirigentes. Por cierto, ¿esos dirigentes manejan algún bus? ¿O sólo se dedican a ser dirigentes igual que los del SUTEP?

Esta semana habrá un nuevo paro, y esta vez los transportistas estarán protestando junto a la CGTP (que, por cierto, hace tiempo dejó de ser un gremio de trabajadores y se ha convertido en la plataforma política de otro grupo de sujetos que viven sin trabajar), como si los daños que cada grupo ocasiona por cuenta propia no fueran suficientes. Ahora bien, uno de los gremios de transportistas ha dicho que ellos no van a parar, lo cual significa que habrá transporte, pero no significa que será seguro usar ese transporte, y mucho menos que vaya a ser suficiente para la cantidad de personas que necesitan usarlo. La gente deja de trabajar y pierde parte de sus sueldos, los transportistas dejan de percibir sus ingresos diarios, y al final perdemos todos, salvo los dirigentes que no tienen que ir a trabajar. Fascinante.

Para mí, todo esto significa que además del tiempo de trabajo que perdí la semana pasada, esta semana tendré que gastar más dinero para quedarme varios días en Lima para poder ir a trabajar y mi presupuesto del mes se irá al cuerno una vez más. Y después me preguntan por qué odio a los transportistas.

'Nuff said.

miércoles, 3 de junio de 2009

#112

Camino entre la ligera lluvia de una noche de otoño que parece prometer un invierno bastante interesante este año, al menos para los que preferimos el frío. No es que me oponga al calor, es sólo que prefiero climas más bien fríos, de preferencia grises. Siempre he sentido que hay pocas cosas que se puedan comparar a la sensación que produce tomar una taza de café caliente mientras veo la lluvia al otro lado de la ventana, y mejor aún si es un sábado por la mañana después de una semana de trabajo. Es una imagen melancólica, pero para mí siempre ha sido la mejor forma de empezar un fin de semana. Nada mejor para estimular la creatividad. Ahora que lo pienso bien, la mayor parte de las cosas que he producido hasta ahora, sean dibujos, historias o aventuras de Dungeons & Dragons, las he producido durante los meses de otoño e invierno. Es como si la creatividad disminuyera mientras se acerca el verano.

Caminar entre la neblina o bajo una ligera llovizna en la noche, viendo las luces de la ciudad reflejándose en los pequeños charcos y distorsionándose en la humedad del ambiente me produce una sensación de bienestar que realmente no puedo encontrar en el verano (salvo en las noches en que hay neblina, o en medio de las infrecuentes garúas de verano). Me pierdo en mis pensamientos mientras meto las manos en los bolsillos y siento un par de gotas de lluvia escurrirse por el borde de la capucha y salpicar mi frente. Me siento bien.


jueves, 30 de abril de 2009

#96

Camino por las calles bañadas por las luces multicolores de una noche que recién empieza y que definitivamente será distinta a las otras porque hay un concierto y los ánimos están bastante altos a pesar del pánico que se desató durante el fin de semana por la nueva epidemia que amenaza con acabar con la humanidad. Otra vez la idea del fin del mundo. Como si no fuera suficiente con saber que en cualquier momento los coreanos pueden lanzar un misil nuclear que mandaría todo al cuerno. Como si no fuera suficiente saber que de todas formas, guerra nuclear o no, es muy probable que mis nietos no puedan vivir en este planeta porque lo hemos maltratado tanto que ya no es habitable más que para las cucarachas. Pero esta noche nada importa para los que ya han estado haciendo la cola desde la mañana, los que dentro de una hora gritarán hasta quedar afónicos, los que dentro de tres horas llenarán los bares para celebrar un concierto que muchos han esperado desde hace poco más de diez años. Para mí la espera será un poco más larga y la noche será más complicada, o al menos esa es la sensación que tengo. Mañana es feriado y puedo descansar, pero eso no significa que esta noche vaya a ser sencilla. El mundo a mi alrededor se llena de color y parece ajeno, parte de una historia distinta a la que no siempre le puedo seguir el paso. Tal vez sea mejor así.

miércoles, 29 de abril de 2009

Pórtese bonito

Me quedé dormido en un micro perdido en medio del tráfico tóxico de la Avenida Wilson un martes por la noche. De pronto desperté cuando el vehículo se detuvo en una de las primeras cuadras de la Avenida Tacna, y escuché la voz de un policía de tránsito, una voz fuerte pero cansada, posiblemente llegando al final de un día pesado. Lo que sigue es un recuento más o menos exacto de lo que sucedió en esos memorables diez minutos.

-Buenas noches. Usted acaba de recoger pasajeros en zona prohibida. Sus documentos por favor.
-Pero jefe, si fue sólo una señora…
-Mire, prohibido es prohibido no importa si es una o tres. Sus documentos.
-Es que jefe, es la primera vez…
-Así fuera la quinta, igual es falta.
-Ya pues jefe…
El policía se quita los lentes, se frota los ojos y se vuelve a poner los lentes. Ahora sí se le nota el cansancio en la mirada. Definitivamente no es la primera vez que escucha esto, ni será la última vez que lo escuche mientras siga siendo policía.
-Señor, mi turno ya casi se termina y lo último que quiero es que usted me venga a complicar las cosas. Deme su brevete.
-Ya pues jefecito, si no es nada…
-Es una falta leve, deme su brevete para ponerle su multa de una vez y que usted se pueda ir a completar su ruta.
El chofer murmulla algo ininteligible. Ahora no puedo ver el rostro del policía, pero estoy seguro de que sus cejas empezaron a fruncirse.
-Si quiere decirme algo dígalo en voz alta, igual que yo le estoy hablando a usted, para que todos puedan escucharlo.
-Pero jefe, si no ha sido nada…
-Deje de repetir la misma cosa y deme sus papeles de una vez antes de que le ponga también la multa por esa intermitente que no funciona.
-Ya pues jefe… no tengo…
-¿No tiene brevete? Que bajen sus pasajeros y que su cobrador les devuelva el pasaje, yo voy a subir a la moto y usted me va a seguir hasta el depósito. ¿Me entiende?
Entonces, de improviso, sucedió algo que no pensé ver jamás en el Perú. El rostro del policía se puso rojo y su mirada cansada se convirtió en una expresión de furia inenarrable. Señaló al chofer con el índice enguantado de la mano derecha, los dientes apretados mientras su voz se dejaba escuchar hasta el otro lado de la avenida.
-¡Guarde esa plata que tiene en la mano! ¿O sea que no tiene brevete, me hace perder el tiempo y encima me quiere sobornar? Le voy a poner las tres multas que debí ponerle desde el principio, ¡y si no me sigue al depósito o si se demora le pongo orden de captura!

Juro que en ese momento me dieron ganas de darle la mano al policía, tomarme una foto con él y decirle que era un héroe. No me importó estar varado en la Avenida Tacna a las 8 de la noche, tampoco me importó tener que caminar una cuadra para poder tomar otro micro. Es que cosas así no se ven todos los días.

'Nuff said.

viernes, 24 de abril de 2009

#91

A medias despierto observo el tráfico a través de la ventana y las hileras de luces rojas parecen formar una procesión que no avanza. Cierro los ojos y abrazo mi mochila, con la extraña esperanza de que eso haga que el tráfico empiece a avanzar a una velocidad siquiera cercana a lo que debería ser normal, pero al parecer el único efecto que consigo es acelerar el paso del tiempo, pues al abrir los ojos han pasado cinco minutos en un instante y aún sigo en el mismo lugar. Normalmente el tráfico es lento, pero los viernes por la mañana se convierte en una hilera interminable de vehículos prácticamente estacionados en las calles, todos a la espera de una oportunidad para quitarle el lugar al vehículo de al lado y estacionarse un poco más adelante. Me inclino hacia la ventana para tratar de ver el principio de la fila, y todo lo que veo es que la procesión congelada en el tiempo y el espacio se extiende hasta el horizonte. Algunos metros más adelante, dos policías de tránsito toman café mientras recorren la hilera de vehículos con una mirada cuya expresión no parece de indiferencia sino de resignada frustración. Algunos minutos después la hilera de luces finalmente avanza una docena de metros para volver a detenerse. Ahora estoy casi frente a los policías que toman café. Parecen notar que los observo y por alguna razón me saludan con la cabeza. Les devuelvo el saludo y señalo el tráfico con una media sonrisa. Sonríen a medias y se encogen de hombros. Así es los viernes por la mañana pues, qué se le va a hacer.

martes, 21 de abril de 2009

#88

Y bueno, los posteos que correspondían al domingo y al lunes recién han sido publicados hoy por la sencilla razón de que estaba completamente seguro de haberlos posteado antes de ir a dormir. Claro que recién me di cuenta de eso al llegar al trabajo hoy por la mañana, cuando ya no había nada que hacer.

Los últimos días (es decir, ayer y hoy) he estado de regreso en la vida laboral estable con hora de entrada y salida, lo cual me ha llevado a pasar la mayor parte del tiempo fuera de la casa y lejos de Alexiel y Bethany. Eso debería ser bueno no sólo porque me obliga a salir de la casa, socializar, y en general dejar de estar encerrado en el estudio, pero resulta un poco incómodo porque ahora es más difícil cumplir con el propósito de las doscientas cincuenta palabras al día, y no por falta de algo que escribir, por cierto, sino por la falta de tiempo y las confusiones generadas por el hecho de tener que irme a dormir a una hora bastante distinta a la habitual. Esto me lleva a acariciar la idea de comprar una laptop en el futuro cercano (o tal vez una netbook con Linux porque son más costeables y fáciles de transportar), y agregarle un modem para internet móvil, pero la cobertura es tan limitada que al final no parece ser una idea muy práctica, aunque sí bastante acariciable, siquiera por la oportunidad de escribir en el bus antes de llegar a casa. Mientras tanto, seguiré garrapateando líneas en un cuaderno para luego transcribirlas al llegar a casa.

sábado, 11 de abril de 2009

#79

Subo por la escalera mientras señalo algunos detalles de la casa que ella aún no ha visto. El jardín de mamá nos recibe al final de la escalera, y por encima del muro se pueden ver los primeros trazos de un atardecer dorado y naranja. En el horizonte, los cerros dejan ver sus siluetas azules y grises. Los rastros de musgo y líquenes en los muros, las antenas de televisión, los gatos que viven en el techo de al lado, un árbol descuidado en el callejón de atrás, la estructura de madera del mercado y sus techos de calaminas viejas y agujereadas.

El atardecer se ve distinto desde la azotea de la casa. El cielo tiene una exquisita tonalidad celeste con delgados trazos grises de nubes de lluvia barridas por un suave viento fresco. De pronto el horizonte se torna naranja. Una nube se enciende en fucsia, otra en púrpura y otra más resplandece como un charco de plata esparcido por encima de las delgadas nubes de lluvia que ahora toman un tinte índigo. Los cerros se ven como fantasmas de colosos lejanos entre la niebla que empieza a descender a lo lejos. Por un instante quisiera tener a la mano mi cámara, pero al mismo tiempo me doy cuenta de sería casi imposible captar todo lo que desfila ante mis sentidos. Se filtra de pronto el aroma de una noche de verano pasada la medianoche, algo que quedará en mí para siempre y que ahora está inevitablemente asociado también a uno de los atardeceres más hermosos que he visto sobre la ciudad. Quizás el tiempo traiga consigo nuevos recuerdos, pero hasta entonces este será mi favorito.

lunes, 6 de abril de 2009

#75

El día pasa extraño entre buses, humo de cigarrillos, esperas interminables y el calor que una vez más de hace insufrible. Los árboles se apiadan de los humanos y ofrecen algo de sombra en las veredas de la avenida. En el cielo las nubes se han replegado y apenas asoman después de haber dominado la mañana, y un viento fresco se encarga de que no permanezcan por mucho tiempo en el mismo lugar. Si tan siquiera el viento pudiera traer de regreso el tiempo perdido, o si fuera suficiente para aliviar el calor.

De alguna forma parece que el mundo hubiera vuelto a ser lo que era antes, con días que empiezan con muy pocas ganas y se van volviendo algo incómodos a medida que pasan las horas, largos viajes de ida y vuelta que sirven para escuchar y analizar álbumes, noches tranquilas viendo televisión en el sofá y soñando con el futuro un paso a la vez. Es extraña la forma en que uno se acostumbra a una cierta rutina e intenta volver a ella en busca de estabilidad cuando las cosas empiezan a complicarse. Es como si buscáramos la protección de lo familiar para tener confianza en nosotros mismos y seguir adelante. El olor del café me recuerda que mañana puedo dormir un poco más y que ahora sólo debo esperar una llamada. Arriba, la luna menguante se disimula tras una barrera de nubes que la difuminan y la convierten en una suerte de lámpara de noche en el cielo.

sábado, 4 de abril de 2009

#73

De regreso a la red después de dos días de total ausencia, desconectado del mundo en busca de un nuevo trabajo. Y la aventura aún no termina, pues el lunes volveré a estar desconectado mientras continúo la travesía por las inciertas aguas de las entrevistas y las pruebas. Eso significa, claro que este posteo deberá tener el triple de palabras que los otros, y que posiblemente el lunes tampoco pueda postear nada, pero al menos terminaré teniendo un trabajo que me permitirá seguir posteando más adelante y reunir el dinero suficiente para una nueva temporada de entretenido y productivo desempleo en el futuro. Realmente me gusta la idea de trabajar duro durante un tiempo, ahorrar una buena cantidad de dinero y luego poder pasar algunos meses concentrado en las cosas que realmente me gustan, haciendo de freelance sin la necesidad apremiante de ganar más dinero para sobrevivir. Claro que si pudiera hacerlo durante un año entero y no sólo durante un par de meses sería genial, pero para eso tengo que trabajar bastante durante un tiempo más o menos largo, posiblemente un par de años. Y si el freelancing fuera más frecuente, digamos una vez por semana, sería mucho mejor todavía.

Una de las cosas que no me gustan de buscar trabajo es tener que pasar por esas convocatorias en las que tienes que esperar junto a media docena de otras personas que te sonríen y hasta te conversan cuando en el fondo están pensando "ojalá que no te escojan a ti", es decir, es una situación bastante hipócrita en la que entablas una conversación mientras tratas de descubrir si el otro sujeto te puede quitar el puesto o no, y si descubres que realmente puede hacerlo, continúas la conversación mientras lo odias a muerte. Prefiero las entrevistas en las que sólo tienes que llegar a una hora determinada y realmente no tienes que interactuar con los demás postulantes. Claro que eso es prácticamente imposible cuando postulas a un puesto para el cual necesitas pasar por una sesión de capacitación antes de pasar la primera prueba, pues las capacitaciones siempre son grupales para pode ahorrar tiempo y recursos. Otra de las cosas que no me gustan es la incertidumbre, el tener que estar pendiente de una llamada telefónica que tarda demasiado en llegar y que en el fondo temes que no llegue nunca aunque sepas que estas más que calificado para el puesto al que estás postulando, pero de todas formas la espera te hace sentir incómodo, y te quedas con la sensación de que alguien puede haber tenido una habilidad oculta que lo hiciera mejor que tú. Hasta que llega la llamada y tienes que empezar a hacer los cambios necesarios para poder adaptarte a tu nuevo trabajo. Otra cosa que no me gusta es el hecho de tener que gastar en comer fuera de la casa e ir de un lado a otro cuando estoy tratando de gastar menos para poder sobrevivir un tiempo más, pero esa es una cuestión eventual que no siempre sucede.

Cuando recién sales de un trabajo que has tenido durante un par de años, el mundo se ve algo raro, porque de pronto tienes un tiempo libre que ya habías olvidado que podía existir, y muchas veces no sabes qué hacer con él y para algunos puede resultar desesperante e incluso frustrante. Si tienes algunos proyectos personales que has venido dejando de lado por falta de tiempo, este es el mejor momento para completarlos o al menos empezarlos. Y cuando llegas al punto en que ya no sabes qué más hacer, entonces es el momento de buscar un nuevo empleo y empezar de nuevo. Empezar de nuevo no es tan difícil como suena, sobre todo cuando tienes en mente un objetivo que pretendes alcanzar con este nuevo principio. Además, eso te da la oportunidad de conocer nuevas personas que posiblemente compartan alguna de tus aficiones. Claro que eso también significa la posibilidad de encontrar gente tan o más indeseable como la que encontraste antes y hubieras preferido no volver a encontrar jamás. Es inevitable, supongo, pero prefiero mantener la distancia mientras sea posible, y mientras más distancia mejor, para evitar la mala sangre y el exceso biliar que se produce ante la proximidad de personas que deberían estar a miles de kilómetros de distancia, preferiblemente en alguna caldera del infierno en la que puedan continuar su existencia sin perturbar la mía ni la de otros. Creo que esa es la cosa que más odio de tener que trabajar con otras personas.

miércoles, 1 de abril de 2009

#72

Algunos días pasan sin mayor novedad, salvo por algunas nubes en el cielo, o algo de lluvia o un café excepcionalmente bueno, o alguna cosa medio extraña en las noticias (no digo en el periódico porque casi todas las noticias las recibo en el RSS). Otros días, sin embargo, parecen traer una pequeña cosa, casi imperceptible para los observadores externos, que termina por convertirlo en un día bastante productivo, o al menos bastante prometedor.

Como sea, aunque la crisis aún no se siente con tanta fuerza aquí en el estudio, hoy en la mañana apareció una posibilidad de evitarla por un tiempo más si es que todo sale bien. Si bien no es el trabajo soñado, al menos es una buena fuente de ingresos, el trabajo que pagará las cuentas y me permitirá ahorrar algo de dinero para poder hacer las cosas que realmente me gustan. No voy a hacerme ilusiones aún, pues eso por lo general termina mal, pero no puedo evitar la sensación de alivio que viene con el mero hecho de que exista esta posibilidad de mantener el status quo de la economía familiar. Ahora, si las cosas resultan bien, entonces sí empezaré a hacer planes (es decir, a ilusionarme) y a pensar en futuros proyectos que puedan requerir un poco más de gasto pero que me  hagan sentirme bien conmigo mismo y me acerquen un poco más a alguno de los muchos sueños que he tenido hasta ahora y que espero que lleguen a concretarse más temprano que tarde.

viernes, 27 de marzo de 2009

#67

Han pasado ya más de veinticuatro horas del concierto de Iron Maiden en Lima, y aún me parece que estoy despertando de un sueño que tardó toda una vida en hacerse realidad. El calor de la gente, la energía liberada, la presencia de la banda en el escenario (no me refiero a la presencia física, sino a la forma en que llenan cada rincón con sólo estar allí de pie), la pulcritud de la performance, todo ha quedado grabado dentro de mí como uno de los mejores momentos de mi vida, y algo que con orgullo le contaré a mis hijos y a mis nietos.

El día empezó tranquilo después de haber encontrado una posibilidad no contemplada para los problemas de Alexiel: el cableado eléctrico de la casa tiene más de treinta años y podría estar produciendo interrupciones en el suministro de energía no sólo del estudio sino de todo el piso. En fin. Una vez recuperadas las esperanzas de no tener que reemplazar la motherboard, me puse de acuerdo con Fani para acompañarla a su clase de los jueves y luego irme a buscar a Hugo e ir al concierto. No tuve dificultades para encontrar una habitación para pasar la noche, así que dejé mi mochila con una muda de ropa, mi cuaderno, lápices y otras cosas, y emprendí el camino hacia la casa de Hugo. De allí partimos, cervezas en mano, hacia el Estadio Nacional para el calentamiento previo que el cuerpo necesita antes de un concierto. Es cierto, no es estrictamente necesario, pero es una suerte de tradición para la gran mayoría de aficionados. Mientras esperábamos en los alrededor, me encontré con un viejo amigo al que no había visto desde los primeros años de universidad, y ahora lo encontraba convertido en padre y aún fiel a su tradición metalera. Después de un par de horas partimos en busca de algo que comer para tener fuerzas. Nada más peruano que esperar el concierto de Iron Maiden comiendo salchipapa en un huarique y escuchando Bareto en la radio.

El concierto fue una explosión continua de gritos, llanto, canciones coreadas a todo pulmón y a pecho descubierto, energía que se había acumulado durante los minutos, horas, días, meses e incluso los años de espera. La gran mayoría habíamos pasado la vida entera con la esperanza de verlos en vivo al menos una vez. Aunque no pudieron hacer todo lo que querían, la banda se entregó por completo, al igual que la marea humana que se agitaba a sus pies. Se despedían con la promesa de volver en dos años para saldar la deuda que ellos consideran haber dejado pendiente. A mi lado un hombre de unos cuarenta años, mechones de plata en las sienes, llevaba sobre los hombros a un niño de unos diez años, y las facciones de ambos los delataban con padre e hijo. Los ojos perlados de lágrimas y emoción los hacían hermanos. Afuera, la marea humana se dividía en hordas que luego tomarían las calles en busca de algún buen lugar para comentar el sueño hecho realidad.

miércoles, 18 de marzo de 2009

#60

Algunos días realmente se pasan sin que uno se de cuenta, mientras otros parecen no terminar nunca. El tiempo es así, incluso más relativo que cosas como "tibio" o "un poco". En fin.

Esta semana finalmente decidí dejar la libertad del freelancing para buscar un ingreso fijo que me permita pagar las cuentas sin preocuparme demasiado. Realmente espero encontrar algo pronto, más que nada por cuidar la salud mental, pues las medidas de austeridad me permiten sobrevivir un par de meses más antes de empezar a consumir los ahorros, pero desde hace un par de días me han estado viniendo docenas de cosas a la cabeza. La mayoría de ofertas de trabajo que han aparecido no han resultado muy convincentes, y la que estaba dispuesto a tomar (la paga era muy buena, a pesar de no ser realmente lo que quiero), al parecer se ha quedado en el aire. Eso son dos posibles trabajos con buenos sueldos que se han quedado en el aire en menos de un mes, y ahora tengo preguntas. Me pregunto cómo irán a ser las cosas más adelante, si esta situación seguirá por mucho tiempo, si tendré que hacer algunos cambios más, si tendré que conformarme en lugar de seguir buscando, si todo mejorará, si tal vez me estoy preocupando demasiado, si debería tener más fe. No cuestiono mi capacidad de supervivencia y adaptación, y nunca la cuestionaré, porque realmente he pasado por cosas peores y he salido bien. El problema es que esto realmente no se parece mucho a lo que yo tenía en mente, y eso está trayendo las preguntas.

viernes, 6 de marzo de 2009

#50

Otra entrada tardía a pesar de haberme levantado más de una hora antes de lo habitual. Debe ser que me he acostumbrado a empezar a escribir antes del mediodía pero terminar de escribir en la noche. Tengo que corregir eso, comenzando con el posteo de mañana.

Y parece que las cosas siguen mejorando en cuanto a conciertos aquí en el Perú. Claro que la cosa sería muy distinta si no estuviéramos en medio de una crisis. También es posible que de no ser por la crisis, las bandas no vinieran sino que pasaran de largo para aterrizar en otros países más rentables. Claro que en realidad es cuestión de pensarlo, porque si no estuviésemos en crisis podríamos gastar más en ver a las bandas, y con eso podrían venir más bandas, pero a la vez los demás países volverían a ser escenarios más prometedores económicamente y las bandas pasarían de largo para tocar lejos de nosotros. Esperemos que una vez que haya pasado la crisis las bandas sigan teniendo ganas de venir al Perú aunque sea de vez en cuando. No pido que Iron Maiden venga todos los años, pero sería genial si vinieran al menos un par de veces más en los próximos diez años. Este año me voy a perder a Kiss porque no puedo costear la entrada sin desbalancear mi presupuesto, y aún está por verse si puedo ir al concierto de Oasis (dicen que viene con Weezer), y tengo la esperanza de estar en condiciones de pagar una buena entrada si realmente viene AC/DC.

domingo, 25 de enero de 2009

Makes me wonder

Acabo de leer en Slashdot que Obama ha propuesto la creación de un website para que el público en general pueda saber a dónde van sus impuestos, aunque la existencia del website depende de que el congreso de los EEUU apruebe la American Recovery and Reinvestment Act of 2009. Me imagino que no todos los gastos van a aparecer ahí, o al menos muchos no aparecerán con sus verdaderos nombres e intenciones (no creo que pongan "compra de dos millones de proyectiles de uranio empobrecido para pruebas balísticas" ni cosas parecidas), pero al menos le dará a la gente una sensación de apertura que aumentaría la confianza en el gobierno.

¿Se imaginan si se hiciera algo parecido aquí en el Perú? El congreso jamás aprobaría una ley para divulgar los gastos del gobierno aunque sus vidas dependieran de ello, pero si lo hicieran (y si pusieran información verdadera en el hipotético website), podríamos ver cuánto cuernos han gastado los zánganos del gobierno en ropa, casas, terrenos, autos, artefactos, amantes, hijos no reconocidos, comidas en restaurantes caros, viajes y demás cosas que de otra forma la mayoría de zánganos no habrían podido costear jamás.

'Nuff said.